DÍA “D”, HORA “H”
¿Cómo os sentirías si el mismísimo día que os examináis de Selectividad os quedáis dormidos? Y todo porque vuestro padre, en vez de comprar para el despertador pilas de calidad, como las del conejito, compra pilas en los chinos.
Me encantan los chinos, si no fuese por ellos no sabría dónde ir cuando mi padre y yo nos quedamos sin palomitas. Pero lo mismo que te venden tres paquetes de inocentes palomitas de microondas por 3.50, te venden unas pilas traicioneras que te fallan el mismísimo día “D”. Lo sé, la culpa la tiene mi padre por comprarlas pero me he sentido fatal. Es como si el día del desembarco de Normandía, Eisenhower se hubiese quedado dormido dos horas antes de la hora “H”.¿Quién hubiese liderado a los 153.000 hombres que valerosamente cruzaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en las Playas de Cherburgo?
Si la salvación de la Europa Nazi comenzó con un desembarco, la salvación de mi jefe... no tenía ni idea de cómo se iba a producir: me había quedado dormida y llegaba tarde, bueno más que tarde, tardísimo. Ese gigantesco balance me llevó toda la noche, en algún momento tras guardar el archivo, debí quedarme dormida y el maldito despertador con pilas taiwanesas se paró a las cinco de la mañana. Sólo podía hacer una cosa: mandar el balance por correo electrónico y que empezasen sin mi. Y encima, no me quedó otra que confiar en la cerebro de guisante para hacerle llegar el informe... Y otra cosa, feonautas, estaba tan nerviosa y tenía tanta prisa por llegar a la revista que... Esto me da una vergüenza terrible confesarlo pero, estoy segura de que a alguno de vosotros os ha pasado en algún momento de vuestra vida, así que, lo diré sin más rodeos: Feonautas, por primera vez en mi vida... no me duché. No me daba tiempo. Sólo me cambié de ropa, me lavé lo imprescindible y me eché medio bote de desodorante. Algunos de vosotros seguramente no me creeréis pero... me he duchado a primera hora de la mañana todos los días de mi vida desde que tengo uso de razón: incluso con varicela y treinta y nueve de fiebre.
De pequeña soñaba que si permanecía más de 20 minutos bajo la ducha, el agua limpiaría mi cara, me la borraría y me saldría otra distinta: una bella y mejorada Bea. Sin cirugías, sin dolor, todo gracias a un simple toque de H2O. ¿Os imagináis que esto pudiera ser cierto? Sería la ruina de los cirujanos plásticos. Feonautas: no controléis la imaginación, a veces, es lo único que tenemos.
