Noticias Fotos Mejores momentos Foro Yo soy bea Telecinco
Pie de pagina

Inicio | Agosto 2006 »

Julio 31, 2006

DÍA “D”, HORA “H”

¿Cómo os sentirías si el mismísimo día que os examináis de Selectividad os quedáis dormidos? Y todo porque vuestro padre, en vez de comprar para el despertador pilas de calidad, como las del conejito, compra pilas en los chinos.
Me encantan los chinos, si no fuese por ellos no sabría dónde ir cuando mi padre y yo nos quedamos sin palomitas. Pero lo mismo que te venden tres paquetes de inocentes palomitas de microondas por 3.50, te venden unas pilas traicioneras que te fallan el mismísimo día “D”. Lo sé, la culpa la tiene mi padre por comprarlas pero me he sentido fatal. Es como si el día del desembarco de Normandía, Eisenhower se hubiese quedado dormido dos horas antes de la hora “H”.¿Quién hubiese liderado a los 153.000 hombres que valerosamente cruzaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en las Playas de Cherburgo?
Si la salvación de la Europa Nazi comenzó con un desembarco, la salvación de mi jefe... no tenía ni idea de cómo se iba a producir: me había quedado dormida y llegaba tarde, bueno más que tarde, tardísimo. Ese gigantesco balance me llevó toda la noche, en algún momento tras guardar el archivo, debí quedarme dormida y el maldito despertador con pilas taiwanesas se paró a las cinco de la mañana. Sólo podía hacer una cosa: mandar el balance por correo electrónico y que empezasen sin mi. Y encima, no me quedó otra que confiar en la cerebro de guisante para hacerle llegar el informe... Y otra cosa, feonautas, estaba tan nerviosa y tenía tanta prisa por llegar a la revista que... Esto me da una vergüenza terrible confesarlo pero, estoy segura de que a alguno de vosotros os ha pasado en algún momento de vuestra vida, así que, lo diré sin más rodeos: Feonautas, por primera vez en mi vida... no me duché. No me daba tiempo. Sólo me cambié de ropa, me lavé lo imprescindible y me eché medio bote de desodorante. Algunos de vosotros seguramente no me creeréis pero... me he duchado a primera hora de la mañana todos los días de mi vida desde que tengo uso de razón: incluso con varicela y treinta y nueve de fiebre.
De pequeña soñaba que si permanecía más de 20 minutos bajo la ducha, el agua limpiaría mi cara, me la borraría y me saldría otra distinta: una bella y mejorada Bea. Sin cirugías, sin dolor, todo gracias a un simple toque de H2O. ¿Os imagináis que esto pudiera ser cierto? Sería la ruina de los cirujanos plásticos. Feonautas: no controléis la imaginación, a veces, es lo único que tenemos.

Julio 28, 2006

24 HORAS

Feonautas:
La que es torpe es torpe y no lo puede evitar. Es inútil pensar en ello o intentar corregirlo. La torpeza no es como unos dientes torcidos a los que puedes intentar mantener firmes con ortodoncia. No señor, la torpeza yo creo que es innata, incluso podría ser genética, igual que el color de los ojos o el largo de las pestañas. Si no, que le pregunten al Inspector Clouseau o sin ir más lejos... a mi. Os cuento: No contenta con haberme caído una vez y haber diseminado las fotos de mi jefe, tal como vino al mundo, por el suelo del “Palacio del despilfarro”... No se me ocurre otra cosa que volver a tropezarme. Esta vez fue mucho peor: me caí en el despacho de mi adorado y, ante su mismísima prometida, las fotos se desparramaron por el suelo. ¡Me faltó tiempo para cubrir con mis manos lo que él “descubría” en el documento gráfico con tanta alegría! Así que, técnicamente, he vuelto a salvarle el culo por segunda vez en esta semana.
Fui tan rápida que su novia no pudo ver la cara del “ínclito desnudo” y además, tuve el acierto o... el craso error, de decir que las fotos eran mías... De un cumpleaños. ¿Qué os parece? ¿Cómo le digo yo a esa buena señora que no soy una pervertida? Porque eso es lo que cree que soy ahora, además de fea, pervertida. ¿Hay algo peor?
Ya puestos, sí que lo hay. Me ofrecí a realizar un balance de cuentas en menos de 24 horas para, una vez más, salvarle el culo a mi jefe –y ya van tres veces. ¿Alguien sabe lo que es eso? Es... como inventarse la Teoría de la Relatividad de un día para otro, o... como conocer a un hombre, enamorarle y casarte con él en menos de 24 horas. Algo, prácticamente, imposible. A lo mejor los americanos están muy acostumbrados a estas cosas. Debe ser la influencia de tener una ciudad como Las Vegas en la que lo mismo te casas en menos de 20 minutos vestida de Doris Day, que te haces millonaria en una partida de Black Jack,o bien pierdes todos tus ahorros en las tragaperras...
Hay muchas cosas que se pueden hacer en 24 horas pero un balance de cuentas como éste es una burrada hasta para mi, una apasionada del mundo financiero que hace balances como quien come pipas o se hace un sudoku. Pero este balance es colosal, no sé si podré con él. Se me cierran los ojos, feonautas... Pero tengo que terminarlo, tengo que terminarlo...

Julio 27, 2006

EL HUMILLÓMETRO = APARATO PARA MEDIR HUMILLACIÓN

Queridos feonautas:
Una vez más, vuelvo a equivocarme. Hay cosas más humillantes... además de que tu jefe te deje plantada. Lo sé, lo sé, lo de pisar la caca de perro también fue muy humillante pero... ¿Qué me decís de los 30 euros que tuve que pagar en el maldito restaurante en el que esperé más de cuatro horas al susodicho?
30 euros por una botella de agua artesanal japonesa(... de cuyo nombre no quiero acordarme) y un puñetero panecillo de de centeno tibetano que encima te rasca medio esófago al intentar tragarlo. El susto de la cuenta no se me hubiese pasado ni tomándome la caja entera de Valeriana -la de 60 grageas, no la de 30. No sé qué me daba más vergüenza si pagarlo, o acordarme de toda la gente que se muere de hambre por el mundo. Reconozco que pensé en ellos sí, pero también pensé el despilfarro que eso suponía para mí. ¡30 euros! Eso, en mi economía doméstica, equivale a 4 paquetes de cincuenta rollos de papel higiénico de doble capa o... a 27 bolsas de pan bimbo o... a 13 botellas de gel de baño o a... nueve paquetes de medio kilo de carne picada... En fin, ¿qué os voy a contar si mi padre y yo hay meses que estamos apurados hasta para pagar las películas del videoclub?
Igual que está el Sismógrafo y la escala Richter para medir los terremotos, podíamos tener un aparato u artilugio para medir el grado de intensidad de la humillación. El humillómetro. Debería inventarlo o...¿Alguno de vosotros, ahí fuera, sabe si existe? Si existe, fijo que me ponen uno cerca y –como poco- lo reviento. Feonautas, aún hay más: el colmo de la humillación ha sido que media oficina, o mejor dicho, la oficina entera se enterase de que “alguien” me ha plantado. Y es que- y aquí el humillómetro se pondría al rojo vivo- queridos feonautas, la invitación al “Palacio del Despilfarro” no era para mi, era... para la prometida de mi querido jefe. ¿Cómo llegó esa invitación hasta mis manos? Pues me lo ahorro. No hay humillómetro que pueda medir semejante evento. Ni ese ni este otro: he tenido que recoger un documento de vital importancia para mi jefe, al recogerlo me caigo y...¿con qué me encuentro? Ni más ni menos que con mi jefe vestido con un sombrero mejicano. Sólo con un sombrero mejicano. Sí, feonatutas, estaba totalmente desnudo...¿Alguien tiene dos cajas de Valeriana a mano? Es que todavía me tiemblan las manos. Saludos de vuestra fea aturullada.

Julio 26, 2006

LA MONA DE POLIÉSTER

¡Qué decepción más grande, feonautas!
Si ya sé que un feo no puede hacerse ilusiones, pero ¿es que tampoco tenemos derecho a eso?
Anoche sufrí un plantón. Y no es que me atacara un ficus gigante. No, sino que me dejaron plantada. Tenía una cita con mi jefe; me iba a invitar a cenar en un restaurante lujoso como recompensa por ayudarle a arreglar sus “asuntillos” y cubrirle ante su prometida. Y no se presentó. Estuve esperando más de cuatro horas y no vino.
Estaba tan ilusionada, feonautas. Me había comprado un modelito nuevo de lo más atrevido (¡Enseñaba la rodilla!) Y me ha puesto rimel en la pestañas.
De camino al restaurante pisé una caca de perro. Al principio, me sentó un poco mal pero pensé: “Esto seguro que me da buena suerte” Pero fue peor, porque me pasé toda la noche esperando y oliendo a caca de perro.
Qué ridículo se siente uno cuando espera a alguien. Ir al cine o ir pasear solo, todavía. Pero esperar y que no vengan es mucho peor. ¿Cómo se habrá podido olvidar? Yo no lo haría…
De lo que más me arrepiento es de haber cancelado la salida anual a la zarzuela con mi padre por ir. Y todo ¿para qué? Para sentirme como una caca de perro, tirada en el suelo esperando a que viniera cualquiera a recogerme…
Y ahora cuando vaya a la oficina... ¿Cómo mirarle después de tanto dolor?
Feonautas, sed prudentes siempre. No dejéis que vuestras ilusione os levanten los pies del suelo. Somos como somos, feos y ni el rimel ni los vestidos nuevos nos van a hacer diferentes. Aunque la mona se vista de seda, ya se sabe... Bueno, en mi caso de poliéster, mi sueldo no me da para tanto lujo.
Y tened mucho cuidado porque siempre hay alguien dispuesto a rompernos el corazón.
Saludos de una fea dolida.

Julio 25, 2006

¿DÓNDE ESTABA LA NOCHE DE AUTOS?

Queridos feonautas:
Ayer tuve que mentir para salvarle el culo a mi jefe. Y nada más y nada menos que a su prometida.
Yo pensaba que mi mentirijilla había colado hasta que me vi encerrada en su despacho y siendo sometida a un interrogatorio más propio de una peli de polis corruptos que de una elegante accionista de revista de moda. Sólo le faltó el flexo apuntando a mi careto. Pero vamos, con que me hubiera quitado las gafas hubiera conseguir el mismo efecto: una ceguera total.
Para hacerme la tortura más inhumana, Barbie Todicura estaba allí (no la soporto, feonautas). La pobre intentaba hacer de poli malo y asustar, pero lo único que provocaba era vergüenza ajena. ¿Cómo puede un ser tener tan poco desarrollado el cerebro? ¿Creéis que la laca y los productos capilares pueden influir?
Yo estaba expectante, esperaba la pregunta propia de los interrogatorios de las pelis: “¿Dónde estaba la noche de autos? Hasta tenía respuesta. “Pues ¿dónde voy a estar, mujer? En casa viendo la tele con mi padre, como cualquier noche” Pero ella sólo quería saber cuáles eran mis funciones como secretaria. Así que se las conté. Y le debí de aburrir porque decidió dejarme libre. Y sin pagar fianza.
Mi mejor amigo dice que soy tonta cubriendo a mi jefe de esa manera. Pero yo lo tengo claro, lo hago porque le quiero y haría cualquier cosa porque no tuviera más preocupaciones que elegir la camisa que se va a poner ese día.
Si me vais a preguntar qué tal con mi nuevo Pentium cuatro sólo puedo deciros que no me pude acercar a él en todo el día. Y eso que llegué antes a la revista para poder trastear un poco, pero nada.
Bueno feonautas, a ver qué tal se presenta el día. Os mantendré informados.
Saludos a todos.

Julio 24, 2006

¡CON LAS MANOS EN LA MASA!

Así es cómo acabé el viernes, feonautas. Con las manos en la masa. Y os aseguro que no es que me haya dado por ponerme a hacer bollos. Ya me hubiera gustado…
Todo comenzó cuando, al abrir el cajón de la mesa de mi jefe, vi el anillo de pedida de su prometida. ¡Era un pedrusco que ríete de las ruinas de Numancia! No me preguntéis por qué lo hice, pero me lo puse. (Total, ¿qué mal iba a hacer a nadie poniéndomelo dos minutos?) Quería saber qué se sentía llevando uno... Pero el destino del feo, se volvió a cumplir y el anillo maravilloso se convirtió en el anillo del infierno y se me quedó atascado. Por más que tiraba no conseguía que se moviera ni un milímetro. Cuando el dedo empezó a ponerse morado y yo ya pensaba en la amputación como única solución para mi desgracia, el anillo saltó. Sí, pero directamente ¡dentro del inodoro! Así que acabé el viernes como el mismísimo Indiana Jones en busca del tesoro perdido en aguas pantanosas. Salvo que ni era Indiana Jones ni el tesoro me lo iba a quedar yo. Así que os podéis imaginar cómo me pasé las siguientes horas. Sin parar de lavarme las manos.

De camino a casa, mientras iba en el autobús, no podía dejar de pensar en la ilusión que me haría que mi príncipe azul me regalara un anillo así. Aunque si hay algo que he aprendido en todos estos años de fea es que, hasta al mismísimo príncipe azul, también le gustan las guapas. Lo que estaba claro es que si quería tener un anillo así, ya podía comprármelo yo. Y con esa intención me recorrí las joyerías del barrio durante el fin de semana.
Sólo que no había reparado en un pequeño detalle. Que además de fea, miope y pies planos, soy mileurista y que con mi sueldo sólo puedo aspirar a comprarme uno de esos anillos que te ponen el dedo verde.
En fin, que ha llegado el lunes otra vez y empieza la semana. Han sido cuarenta y ocho horas anhelando volver al trabajo. Un feo carente de vida social como yo, siempre desea que llegue el lunes porque tener dos días (cuarenta y ocho laaaaaaargas horas) para pensar en que no tienes nada qué hacer, nadie con quien salir, es horrible. Pero esta vez, tengo un aliciente. Me espera un bonito presente, un ordenador último modelo que mi jefe me ha regalado... Y ahora que lo pienso mucho mejor que uno de esos anillos. Hasta mañana, feonautas.

Julio 21, 2006

ALMENDRAS TOSTADAS

Queridos feonautas:
Hoy es el mejor día de mi vida. Por lo menos de los últimos 27 años. Y ni los cuarenta grados a la sombra y el asfalto pegado a los pies, ni esa nube de polución, ni siquiera el sonido de los martillos taladradores abriendo las aceras de la ciudad van a estropeármelo.
Feonautas: Mi jefe está salvado y yo he recuperado mi trabajo. ¿A qué es maravilloso? Pero no es eso lo que hace que hoy sea un día diferente a los anteriores. No. ¿Os lo podéis creer? ¡Mi jefe se acordó de mi nombre!
Ya sé lo que estaréis pensando. Un feo no tiene nombre, sólo es “el feo”, “el gafotas troglodita”, “el cara huevo”. Pero lo dijo, yo le escuché. Sin titubear: “Gracias Beatriz” Ni Begoña, ni Belén, ni Benita. Dijo Beatriz. Y esa soy yo.
Y no quedó sólo en eso. Después me dio la mano agradecido. Una mano suave, de largos dedos y que olía a almendras tostadas. Ayyy (SUSPIRO) Por cierto, ¿alguno de vosotros sabe cuanto dura el olor de perfume en el cuerpo? Yo de momento no pienso lavarme la mano...

Así que a pesar de todo, la semana ha merecido la pena. Por primera vez no se ha cumplido la máxima del feo: después de un mal momento, siempre viene otro peor. Por fin, mi momento ha sido bueno. Aunque haya durado tan poco...
Y aunque llega el fin de semana y mi vida social es igual de inexistente que la semana pasada, es un fin de semana diferente.
Poco me importa ya tener que ver “Los cañones del Navarone” por sexagésimo quinta vez en lo que va de año, o limpiar las bolas de petanca o, incluso acompañar a mi padre al bingo. No importa porque me acuerdo de él y de su olor a almendras tostadas y soy capaz de aguantar cualquier cosa.
Y no os podéis imaginar las ganas que tengo de que llegue el lunes para volver a verle.
Feliz fin de semana, feonautas.
Un saludo de una fea enamorada.

Julio 20, 2006

SE ME HAN PEGADO LAS ACELGAS

Queridos feonautas:
Dicen que todos tenemos un ángel de la guarda que nos protege y vela por nosotros para que no nos pase nada malo. Pero está claro que el mío está en huelga; pero desde el mismísimo día en que nací.
Y es que mi jefe me ha despedido. Está convencido de que le he traicionado y que soy la causante de todos los problemas que ha tenido esta semana. Si hubiera tenido valor para decirle que le amo y que jamás podría hacerle algo así...
El caso es que mi primer (y único) trabajo me ha durado exactamente 4 días, dos horas y veintiséis minutos. Mirándolo desde el lado positivo a lo mejor entro en el Libro Guiness de los récords... Aunque con la mala suerte que tengo, seguro que hay alguien más veloz que yo hasta para eso.

Lo peor de todo es que cuando he llegado a casa ni siquiera me he atrevido a decirle a mi padre que me han echado. No puedo, feonautas, no lo entenderá y se pasará el resto de mi vida diciéndome: “Lo ves, ya te dije que no tenías que trabajar”. (¿Por qué los padres siempre acaban diciendo “Lo ves” cuando menos necesitas que te lo digan?) Bueno, quizá cuando sepa que volveré a acompañarle por las mañanas a sus partidas de mus se le pase un poco el disgusto.
Con la ilusión que me había hecho salir de casa, trabajar, tener la mente ocupada en algo diferente a: “se me han pegado las acelgas” o “me han encogido las cortinas al lavarlas con agua caliente”.
Mi mejor amigo dice que estar en casa de los padres no es tan malo. Que por lo menos no tengo que preocuparme por pagar hipotecas ni recibos de la luz. Pero, ¿qué queréis que os diga, feonautas? A mi edad y con mis circunstancias eso no son preocupaciones sino un futuro realmente fascinante.
¿Os lo podéis creer? Me acabo de enterar que quieren destituir a mi jefe. Tengo que hacer algo para ayudarle. No puedo dejar que piense que es por mi culpa. Os mantendré informados.
Un saludo de una fea justiciera.

Julio 19, 2006

PASTILLAS ANTI-CULPA

Feonautas, tengo la negra:
Os juro que si existiese una pastilla anti-culpa ahora mismo me tomaba una sobredosis: han detenido a mi jefe y yo tengo mucho que ver en eso.
Si no hubiese destrozado las pruebas que le exculpaban ahora él no se estaría pudriendo en la cárcel, porque está en la cárcel, feonautas. En la cárcel y solo.
Ojalá pudiera hacer algo más que lamentarme para salvarle.¿Qué tal un bocadillo con una lima dentro?¿Qué tal hablar con los polis y decirles que toda la culpa es mía, que yo destrocé la única prueba que podía salvarle? No me importaría estar una temporadita a la sombra con tal de que a él no le pasase nada, os lo digo de todo corazón. Lo único que me preocuparía sería mi padre, todavía no domina ni el horno ni la olla a presión. Tendría que comprarle un microondas antes de entrar en prisión, además de llenarle el congelador de platos precocinados.

Feonautas, va en serio,¿cómo os sentiríais si el hombre más maravilloso de la tierra fuese a la cárcel por vuestra culpa? Ya os lo digo yo, FATAL.
Para colmo y remate, la cerebro de guisante, mi querida Barbie Todicura, creo que me la jugado. En el periódico venía publicada íntegramente la detención del susodicho, y para más Inri mi nombre aparecía como fuente fidedigna de información. No sé lo que pasará ahora, sólo sé que me siento tan culpable que me ahogo por segundos.
De verdad que no lo entiendo, inventan pastillas para adelgazar, para la timidez, para combatir la celulitis, para ser infalible en las relaciones sexuales y...¿Todavía no han inventado una pastilla anti-culpa? ¡Por Dios, con la de gente con remordimientos que hay por el mundo!
Que conste que yo he lanzado la idea. No reclamo patente ni nada, sólo quiero y espero, que algún feonauta que trabaje en uno de esos grandes laboratorios lea esto y se ponga manos a la obra.
¡Pastilla anti-culpa, ya!
Un saludo de una fea preocupada.

Julio 18, 2006

ALMA DE COYOTE, SANGRE DE CORRECAMINOS.

Queridos feonautas:
¿Qué probabilidades hay de que en una persona haga el ridículo más de tres veces en un mismo día? ¿Vosotros me podéis contestar a eso?
Yo creo que tratándose de una persona normal, ninguna. Tratándose de alguien como yo, infinitas.
Es más, creo que yo sería capaz de hacer algo ridículo sin querer, a cada hora o... a cada minuto -tranquilos, a cada segundo me parecería una exageración. Sé, a ciencia cierta, que podría tener un día cuajado de meteduras de pata.
Un día como hoy, en el que no contenta con haberme caído al suelo en medio de ni se sabe cuántas personas, me cubro de gloria al hablar con mi jefe e intentar felicitarle por su recién anunciado compromiso con la estirada de su novia. Sí feonautas, se comprometen. Habrá boda, no sé cuando, pero la habrá,¿no es un fastidio?¿Por qué los guapos se casan siempre con estiradas?¿Por qué? Contestar a eso es tan difícil como preguntarse si la CIA estaba tras el asesinato de Kennedy.

En fin, para demostraros que mi teoría es cierta -puedo hacer mucho y muy bien el ridículo- y para demostraros que la realidad supera muchas veces la ficción...Os diré que rematé el día pillando a mi jefe con su novia en el despacho. Y estaban en... en... Pues eso, feonautas, en plena faena. Os juro que me hubiese gustado ser invisible, o tener un tele-transportador de partículas para haberme marchado, como poco, a una selva de Borneo o, directamente, al mismísimo cráter del Cotopaxi.
A veces me siento tan ridícula como un dibujo animado. Me siento como el pobre Coyote, que siempre todo le sale mal, y por mucho empeño que ponga, no cogerá al Correcaminos ni con ayuda de los GEOS. Tiene suerte el Correcaminos. Creo que la gente se podría dividir en eso, Coyotes y Correcaminos, ganadores y perdedores, suertudos y afortunados.
Yo sé que tengo alma de Coyote, pero... no me importaría tener sangre de Correcaminos. Decidme, feonautas, ¿hay alguien ahí fuera que le pase lo mismo?
Saludos de vuestra fea ridícula.

Julio 17, 2006

¡TERUEL EXISTE!

Queridos feonautas:
Ni os cuento lo que son 302 Kilómetros por carreteras de segunda, sin aire acondicionado, en un Seat Supermirafiori del año 80 y en plena ola de calor: pues un suplicio. Casi, casi, podría ser como una promesa a la Virgen de Lourdes. Pero allá que fuimos, a la dichosa boda de la prima segunda de la sobrina de mi padre. Todo un acontecimiento y más en un pueblo como... bueno, mejor me reservo el nombre para otra ocasión. Os puedo decir que está en Teruel. ¿Os suena Teruel? Lo digo porque es la típica provincia, junto con Palencia, de la que la gente se olvida. Pues sí, feonautas: hay vida en Teruel y no precisamente de otro planeta.

Con menos de 100 habitantes en invierno, unos cuántos más en verano, y una temperatura media anual de 7 grados- es decir, te mueres de la rasca- el pueblo de mi padre es el típico lugar en el que vas por la calle y en menos de un minuto, ya te has cruzado con dos primos segundos, un tío tercero y un hermano nonagenario de tu abuela que se conserva mejor que Sofía Loren (debe ser el frío).
En este bonito marco, se celebró la boda de Teresita a la cual no veía desde...(Estoy recordando, feonautas) El día que me escupió, me tiró a la charca de las ranas, perdí una chancleta, me quitó la bici y tuve que recorrer descalza los 3Kms que separaban la charca de casa de mi abuela...Me juego el cuello que muchos de vosotros tenéis una prima Teresita en vuestra vida. Sólo espero que si se casa, lo paséis un poco mejor que yo en su boda.
Treinta y dos. Ese es el número de veces que las ancianas tías segundas, terceras y cuartas, de mi padre me preguntaron el dichoso: “¿Y tú para cuándo?” ¿Para cuándo qué?¿Para cuándo me compro un perro?¿Para cuándo me alisto en el ejército? Es lo que tienen estas venerables ancianas que la vista les juega malas pasadas. Yo para nunca, queridas señoras. Porque dudo mucho que con esta cara, encuentre a un hombre que quiera llevarme al altar.
Por cierto, el ramo lo cogió, Reyitas, otra prima quinta o sexta mía. Esta fue la que me dejó una tarde entera encerrada en la cuadra con las vacas. Otro encanto.
Me voy al trabajo, estoy deseando verle. Besos, la más fea.

Julio 14, 2006

PARA VESTIR SANTOS

Queridos feonautas:
Acabo de llegar de trabajar y estoy molida. Estoy pensando en cogerme vacaciones y sólo llevo tres días trabajando...
Lo malo es que, aunque me encantaría descansar, este fin de semana no voy a poder porque nos vamos al pueblo de mi padre de boda.
Sí, increíble, ¿verdad? Nada de partidas de petanca, ni “cañones del Navarone”, ni Manolo Escobar al despertar durante dos días.
Aunque no os podéis imaginar lo horrible que es ir con mi padre de boda porque se pasa todo el día diciéndome que está deseando que llegue el momento en que yo me case para ser el padrino y llevarme al altar.

Dice que va a invitar a todo el barrio para que vean lo guapa que voy a estar vestida de novia. Y yo, aunque lo intento, no puedo parar de reírme. No por lo de guapa (que también) si no por lo de casarme. ¿No es gracioso?
¿Vosotros me imagináis de novia con uno de esos vestidos en plan merengue avanzando hacia el altar? Lo que está claro es que debería llevar un velo un poco tupido para que no se me viera bien la cara y no estropear las fotos.
Pero vamos, que yo lo veo tan imposible como que me llamen para ser imagen de un catálogo de bañadores.
Y es que si hay algo que los feos tenemos claro es que hemos nacido para vestir santos. Total, alguien tiene que hacerlo, ¿no?
Pero yo no pienso ser la típica solterona amargada rodeada de gatos. No. Más que nada porque los gatos me dan una alergía horrible.
Bueno, feonautas. Me llama mi padre para cenar. Que paséis buen fin de semana.
Por cierto, ¿Cogeré el ramo de la novia? Yo por si acaso, saltaré como la que más.

Julio 13, 2006

PINTURAS RUPESTRES

No me gustan las frases hechas, feonautas, pero si hay una que odio por encima de todas es la de “La suerte de la fea, la guapa la desea”. Porque yo, ni eso.
El día que nací debió haber un cortocircuito y los astros se alinearon de la peor manera que podían haberlo hecho.
Feonautas, mi primer día en el trabajo ha sido igual que el resto de los días de mi vida: una calamidad detrás de otra.
Y para rematar me entero que han contratado a la Barbie Todicura para el mismo puesto que a mí.
Por un momento, pensé que se había hecho justicia cuando me entero que, mientras ella estaría en una mesa en la redacción, yo estaría en el despacho. Ya me imaginaba sentada en una cómoda silla de cuero blanco frente a una mesa de roble macizo, pero... Volví a despertar de repente con la más cruda realidad.

El “despacho” es lo más parecido a una cueva Prehistórica, húmeda, oscura y sin ventilación. Hasta estoy convencida que debajo de tanto polvo encontraré alguna pintura rupestre, si no el mismísimo eslabón perdido.
Y encima me toca limpiarlo a mí. Así que antes de antes de ejercer de secretaria, voy a dedicar varias jornadas a ser mujer de la limpieza.
Aunque, tengo que confesaros que el “despacho cueva” tiene algo bueno. Poder estar al lado de él, de mi jefe, tooodos los días. Si abro un poco la puerta le veo allí, sentado, en su mesa leyendo el periódico. Tendríais que verle. Es tan guapo... Y esa sonrisa, esa mirada... Me recuerda a uno de esos galanes de las películas americanas.
Aunque está claro que en esta película, yo soy sólo el ama de llaves, porque él ya ha encontrado a su chica enamorada. Otra todicura, claro.
En fin, feonautas. La vida de un feo es siempre así.

Julio 12, 2006

NERVIOS

Queridos feonautas:
¡Por fin lo conseguí! Si ya sabía yo que las velas a San Antonio darían resultado algún día.
No, no me ha salido un novio. Para eso no necesitaría un milagro, sino una conjunción interplanetaria, por lo menos. Pero me ha pasado algo tan emocionante...
¡¡Tengo trabajo!!
¿A qué es genial? Voy a trabajar en una revista de moda. Ya sé lo que estáis pensando, que yo lo único que sé de moda, es cómo se escribe. Pero estoy tan contenta... Aunque sea un trabajo de secretaria.

Sí, feonautas, tanta carrera y tanto máster para acabar de secretaria. Pero hasta los más grandes directores de hotel, empezaron como botones. Además, ¿no creéis que suena maravilloso? Trabajo, trabajo...
Y empiezo mañana. Bueno, en unas seis horas, a las nueve de la mañana.
Ya, ya sé que es muy tarde (las tres menos diez de la madrugada, exactamente) pero estoy tan nerviosa que soy incapaz de conciliar el sueño. Y eso que me he bebido tres jarras de tila mientras veía los anuncios de Teletienda. Pero no ha habido manera.
Además, he aprovechado para planchar la ropa que me pondré mañana. Voy a llevar la blusa que me compró mi madre para la graduación de la facultad.
No os imagináis cuánto echo de menos a mi madre. Le habría hecho tanta ilusión enterarse de que me han dado este trabajo…
Bueno, feonautas, os voy a dejar. O intento dormir un poco o mañana en vez de despertador, voy a necesitar a la orquesta Filarmónica afinando para poder despertarme.
Mañana os cuento qué tal mi primer día. ¡Deseadme suerte!

Julio 11, 2006

LA TODICURA

Queridos feonautas:
¿Conocéis a ese tipo de chicas que, con sólo mirarlas, sabes que su vida es perfecta? Yo las llamo chicas todicura: llevan la manicura perfecta, el pelo perfecto, el maquillaje perfecto, el bolso perfecto, la pedicura perfecta y... todo perfecto.
¿Conocéis a alguna? ¿Sí? Pues yo no. Reconozco que las había visto, pero jamás, en la vida, había tenido el placer de coincidir con una en la misma habitación.
Hoy, mi gran suerte y yo, hemos estado cara a cara con una. No tenía mucho cerebro, no. Eso sí, le sobraba morro y un par de tallas de sujetador. Yo estaba horrorizada, pero el tipo de recursos humanos que nos entrevistó a la vez estaba, por supuesto, encantado.

En fin...(Acabo de suspirar profundamente) El caso es que esta Barbie todicura, me ha arrebatado el puesto de trabajo al que con tanta ilusión me había presentado.
No quiero repetirme y contaros, por enésima vez, las desventuras de otra patética entrevista de trabajo. Lo que está claro es que no hay hueco para mi en el mercado laboral.
Pero tengo que confesaros una cosa. En este día tan terrible vi la luz durante unos instantes. Fueron breves, pero muy intensos.¿Alguna vez habéis sentido una punzada tan grande en el corazón que os habéis mareado? ¿Alguna vez os habéis perdido en los ojos de un extraño? Así, sin más, sin saber ni cómo ni por qué.
Feonautas, hoy sentí que mi alma se revolvía al cruzarme con el hombre más guapo del planeta. Sólo me miró un segundo -normal, tiempo suficiente para que su cerebro reaccionase y sus ojos apartasen su mirada de mi careto- pero... mereció la pena. ¿Sabéis? Volvería a pasar por mil y una entrevistas infernales con tal volver a verlo.(Acabo de suspirar otra vez)
Creo que es un jefazo de la empresa en la que nunca trabajaré gracias a la Barbie todicura.
Pasad buena noche. La más fea.

Julio 10, 2006

MIRADA DE PERRITA PEQUINESA

Creo que ya no puedo más, feonautas.
Mi fin de semana se repite. A veces tengo la sensación de que he caído en un agujero negro y estoy en una especie de bucle espacio-temporal.
¿Alguien puede decirme por qué todos mis fines de semana son prácticamente iguales?
Vale, vale... Iguales no. Lo único que varía es la cantidad de partidas de petanca que mi padre y yo echamos la mañana del domingo y la película que elegimos para el sábado por la noche.
Este sábado, y por tercera vez en este año, mi padre ha vuelto a quedarse roque mientras Anthony Quinn y David Niven hacían de las suyas en los “Cañones de Navarone”.

No sé que tiene mi padre con esa película, pero le encanta. Le pasa lo mismo que a mi con “Pretty Woman”. La de veces que la he podido ver...y me sigue gustando. Mira que es difícil que en la vida salgan bien las cosas. Pues ya veis, a la Roberts hasta la llevan a la ópera en avión. No os podéis imaginar la cantidad de noches que he cerrado los ojos y he intentado imaginarme embutida en un vestido rojo mientras Richard Gere me ponía un magnífico collar de diamantes en el cuello...
Ya veis que soy sincera: he dicho “intentado”. La de veces que he “intentado imaginarme”. Y es que, con la pinta que tengo, por mucho que cierro los ojos, no consigo verme de otra manera. Creo que lo mío es congénito, que nací así: con ortodoncia, gafas, andares de pato mareado y mirada de perrita pequinesa. En fin...
Feonautas, no pensaba decíroslo pero... esta tarde lo vuelvo a intentar. Ya está, no os puedo decir más, no vaya a ser que se me gafe el asunto.
Sólo os daré una pista: esta vez iré sola. Mi broche-mosca se quedará en casa.
La más fea.

Julio 07, 2006

PALOMITAS AZUCARADAS

Queridos feonautas,
Hoy es viernes y yo sin plan para esta noche. Y ya van 1419 viernes. Vamos, desde que nací.
Bueno... Sí que tengo un plan: ver “El puente sobre el Río Kwai” con mi padre por vigésimo octava vez. Apasionante. Ya siento cómo me sale desde dentro la famosa cancioncita silbada...
Perdonad la ironía. Es que hoy estoy triste. He ido en autobús a la revisión del dentista. ¿No os encanta ir en autobús? Puedes mirar descaradamente a los viandantes guapos... Yo he contado treinta y siete guapos durante el trayecto.

Perdonad, me he desviado... Decía que iba en el autobús, cuando me he fijado en una pareja que se besaba en la calle. No era un besazo de película, sólo un beso cariñoso, de rozarse los labios. Pero los que se besaban eran una pareja mayor. De unos sesenta. Hay gente que se ama con sesenta años, feonautas. Ay... (Suspiro).
Voy a terminar pasando de leer los grandes clásicos de la Economía para refugiarme en las páginas de novelas rosa... Y todo por sentir algo de la emoción del amor. O puede que le haga caso a la vecina del bajo izquierda que siempre dice: “Si no tienes nadie a quien abrazar, cómprate un gato”. Pero a mí me dan alergia los gatos. Mierda.
¿Os puedo confesar algo? Sí, yo creo que ya tenemos confianza... Aún no me ha besado nadie, feonautas...
Hoy me siento como Bogart en “Casablanca”... Haciéndome la dura aunque por dentro me duele el estómago... Y el corazón.
Pero no se me puede notar nada, porque cuando mi padre me prepare palomitas para ver la peli esta noche (mis favoritas son con mucha azúcar), quiero sonreírle como siempre, para que no se preocupe.
Espero que vosotros tampoco estéis muy solos este viernes noche, feonautas.

Julio 06, 2006

EMOCIONES DIARIAS

Queridos feonautas:
Hasta las votaciones del festival de Eurovisión tienen más chispa que un día de mi vida. Esto es lo más emocionante que me ha pasado hoy 6 de julio:
8:00 Me ha salido un grano. Poco discreto. En la barbilla. Más o menos, del tamaño del Krakatoa.
9:30 La cafetera eléctrica del año 81 que mis padres ganaron en una rifa de la feria de Gandía ha muerto definitivamente.
9:35 Voy a los chinos a por café soluble. Me cobran 3,45 euros por un bote de 200 gramos. Un timo. Entiendo que los chinos tienen que ahorrar para mandar dinero a casa pero... oye, mi padre está jubilado y eso no parece importarle a nadie.

12:30 Limpio la casa a diario desde que terminé el Master. De eso hace ya 400 días, es decir, más de un año y dos meses. ¿Qué narices voy a limpiar si de un día para otro no se ensucia nada? El caso es matar el tiempo.
13:00 El pescadero quiso venderme una dorada “fresca”. El bicho tenía los ojos más amarillos que un pollo de granja. Una ya lleva demasiado tiempo viniendo al mercado como para saber que unos ojos así sólo pueden significar una cosa: “pescado residual”. Seré fea, pero no idiota.
16:00 Mi padre se queda roque. Yo tengo dos opciones, engancharme a la telenovela nueva o leerme por cuarta vez “Guerra y Paz”.
21:00 Después de cuatro horas de Tolstói, cinco partidas de parchís con mi padre y un sándwich mixto con huevo no sé que hacer.
23:00 Escucho a Rafaella Carrá a ver si me animo. “Fiesta, que fantástica fantástica esta fiesta...”(Suspiro)¡Ay! Y qué sabré yo si la última fiesta a la que asistí fue la celebración de mi primera comunión.
Perdonad el rollazo de mi vida, feonautas.

Julio 05, 2006

LA MOSCA DE LA SUERTE

Queridos feonautas:
Me equivoqué. Rotundamente. Y eso que para la entrevista de trabajo me puse el broche-mosca de mi madre.
Es una mosca preciosa con dos piedras rojas por ojos y las alitas cuajadas de diamantes. Se lo regaló mi padre hace siglos. Es el broche de la buena suerte, y eso que los diamantes son falsos. Lo llevaba el día que hice el último examen de carrera y también el día que casi me mata un ladrillo que se le escapó a un obrero desde un quinto piso.
Mientras subía en el ascensor me emocioné mucho porque la empresa estaba justo al lado de una de esas cafeterías americanas con sofás de colores y gente chic leyendo periódicos internacionales.

Ya me veía rodeada de mis nuevos compañeros disfrutando de uno de esos combinados extravagantes de café helado, plátano y dos kilos de nata, cuando una secretaria borde gritó mi nombre nada más salir del ascensor.
La emoción me duró poco. El hombre que me entrevistó, decidió no mirarme a la cara nada más verme entrar por la puerta. Durante el minuto y medio que duró la entrevista no despegó la vista de mi currículum y cuando lo hizo, miró directamente al broche-mosca y dijo:”Demasiado preparada”. ¿Quién?¿La mosca o yo? Eso es lo que me hubiese gustado replicarle. En fin... Otro palo.
Adiós compañeros nuevos, cafés extravagantes y tickets restaurante. ¿Es que la vida no tiene nada bueno preparado para mi?
Tendré que peregrinar a Lourdes... O a Compostela... O a las dos, porque al paso que voy a mi no me contratan ni de buzo. Y eso que llevan escafandras y aparatos extraños que impiden que se les vea la cara.
¿Qué se siente al tener un día emocionante? ¿Qué se siente al encontrar trabajo? ¿Podré descubrirlo algún día?
Si alguno de vosotros lee el futuro y tiene algo bueno que decirme, ya sabéis dónde encontrarme, feonautas.

Julio 04, 2006

¡FUERA LAS TELARAÑAS!

Queridos feonautas,

Antiguamente, hace unos cuantos miles de años, con 27 años una ya sería una anciana pero hoy, en 2006, se me considera joven a mis 27 años.

Sin embargo, estoy recluida en la vida de una persona mayor. Y eso no puede ser... Tengo un amigo, mi único amigo, que siempre me dice que tengo que salir al mundo, que tengo que quitarme las telarañas. Y le he hecho caso.

Voy a por todas, feonautas. Mañana tengo una entrevista de trabajo.

Dicen que el trabajo ennoblece... Pues yo quiero ser una Noble. Necesito sentirme útil para alguien más que mi padre. Quiero aportar más a este mundo. Aún puedo aspirar a llevar algo más que la economía doméstica. ¡Aún puedo ser ministra de Economía! Sólo necesito una oportunidad.

Si Ronald Reagan pudo dejar el caballo y el sombrero de vaquero para ser presidente de los Estados Unidos a los 70 años... No sé por qué yo no voy a poder dejar el delantal para coger el maletín a los 27.

El anuncio de trabajo que encontré en Internet dice: “Empresa líder en estudios de mercado, perteneciente a prestigioso grupo internacional, precisa la incorporación inmediata de un titulado superior licenciado en Económicas. Retribución: 15600€/año iniciales + ventajas sociales (Ticket Restaurante)”.
Me va a gustar tener compañeros de trabajo y poder usar mi ticket restaurante para salir a comer con ellos. Un día a la semana les invitaré al café.
Feonautas, creo que voy a triunfar y me van a dar ese puesto... No puede ser más difícil que ser elegido presidente de los Estados Unidos a los 70.
Mañana os cuento.

Julio 03, 2006

QUERIDOS FEONAUTAS...

Otro julio más y yo sin estrenar el bikini que mi madre me regaló hace cinco años. Pero es que un bikini es una prenda tan escotada... Se me va a ver demasiado la cara.

Además, odio las piscinas. Tienes que quitarte las gafas para meterte. Y, cuando te animas a dar tres brazadas, terminas tropezando contra otro bañista que, con mucha suerte, sólo te suelta un: “¡Mira por dónde vas, fea!”. Hasta el socorrista te mira mal. No... Creo que este año tampoco pisaré una piscina.

Hala... Ya me voy desahogando. Esto de tener un blog es genial. Es como mi diario de toda la vida, pero en Internet. Y además soy rápida escribiendo a ordenador: 300 pulsaciones por minuto.

Internet sirve para muchas cosas. Pero también es el refugio de todos los marginados del mundo. Internet es para todos los que tapamos la foto del DNI con el dedo gordo cuando tenemos que enseñarlo; para los que siempre nos hacemos el mismo corte de pelo: el que tapa las orejas; y también para los que tienen un dedo del pie que nunca cabe en el zapato...

Internet es para nosotros, fe@s del mundo... Los feos somos más pero, como los pobres, nunca tenemos el poder... ¡Pues ahora lo vamos a tener! ¡Este va a ser el blog más visitado de toda la Red!

Bueno... Me conformo con que haya alguien ahí, porque yo necesito que alguien lea las cosas que no me atrevo a compartir ni con mi mejor amigo, mis preocupaciones, mis decepciones... ¿Mis alegrías? ¿Hay alguien ahí? ¿Alguna oreja cibernética que quiera escucharme... aunque sea de soplillo?

Feonautas del mundo, bienvenidos a mi blog. Este es nuestro espacio, y esta vez no voy a permitir que nadie me eche de la piscina.

Pie de pagina