EL BICHO DE LOS DIENTES GRANDES (Viernes 29 de Septiembre)
Queridos feonautas:
Dos meses en el mundo laboral han sido para darme suficientes para cuenta de que es lo más parecido a una selva, donde el bicho con la pinta más inofensiva, te arranca una mano de un mordisco. Ese bicho, en la revista donde yo trabajo, es un señor, con evidentes problemas endocrinológicos y respiratorios, que no sale mucho de su despacho y se pasa el día jugando al solitario en el ordenador y metido en páginas de esas... de chicas desnudas, vamos. Pues ese señor que se apellida Olarte y es el director financiero de la revista, resulta que les envió un informe falso a los mexicanos con la clara intención de hundir el proyecto empresarial de mi jefe. Mi jefe, claro, tuvo que darle una patada y sacarlo de la oficina para que no siguiera dando mordiscos.
Pero ese bicho ha pedido ayuda a otro con los dientes más grandes. El padre de mi jefe. No, no quiero decir que tenga una dentadura desproporcionada sino que es bastante mas peligroso. Está mañana nos ha visitiado por sorpresa y estaba de muy mal humor, y por alguna razón me miraba como si yo le hubiera hecho algo, como si le hubiera rayado el coche o hubiera utilizado sus palos de golf para partir nueces. El padre de mi jefe le ha pedido que vuelva a readmitir al señor Olarte y cuando mi jefe se ha negado, su padre le ha dicho que debería presentar la dimisión. La dimisión¡¡ Al oir esa terrible palabra he sentido una especie de flojera estructural que me ha sentado de culo en la silla.
Queridos feonautas, pensar en que mi jefe podría dimitr me produce escalofríos, hace que me suden las manos y los pelos de los brazos se me pongan tiesos como escarpias. Si lo hiciera no le volvería a ver nunca más, no volvería a despertarle por las mañanas... es que esta mañana cuando he llegado a la oficina me lo he encontrado durmiendo en el sofá de su despacho. Me acerqué sin hacer ruido hasta que mi cara estaba a pocos centímetros de la suya...y entonces ha dado un resoplido y he tenido que saltar hacia atrás para que no se diera un buen susto al verme allí. Hubiera estado toda la mañana viéndole dormir pero al final he tenido que despertarle.
Soy yo la que tengo que despertar. Queridos feonautas, se que se avecinan momentos difíciles y mi jefe va a necesitar de todo mi esfuerzo para salir de está situación comprometida. En el fondo soy una egoista. No lo hago por la empresa sino porque la vida sería insoportable lejos de él. Hasta el lunes feonautas.
Una fea dispuesta a todo.
