LA SOLEDAD DE LA CUMBRE. (Martes 31 de Octubre)
Queridos feonautas:
Mucha gente desea llegar hasta lo más alto, no me refiero a los del equipo de “Al filo de lo imposible” que se pasan la vida escalando ochomiles, sino a los que tratan de llegar hasta los puestos más altos de su profesión o su empresa. Normalmente todos lo hemos deseado alguna vez porque creemos que esos puestos están asociados a dinero (a lo grande), poder y despachos enormes de madera noble, sofás de cuero y minibar incluido. Y sí, es verdad que eso es lo que consiguen los que llegan hasta allí, pero nunca pensamos que ese camino hasta la cumbre es más duro que ascender al Everest por la cara norte y con una bombona de butano atada a la espalda. Lo digo por experiencia, no por la mía, que soy una mindundi de secretaria reconvertida en asesora financiera a tiempo parcial (es decir, sólo cuando mi jefe necesita que le saque las castañas del fuego porque la verdad es que el ascenso de categoría no se ha visto recopensado con un aumento de sueldo, es decir que tengo más trabajo y más responsabilidades pero al final de mes me ingresan la misma cantidad mileurista), lo digo por mi jefe, que ha tenido que tomar una decisión de esas que se te atragantan en la garganta como una espina de sardina. La mexicana, Débora –dora de enchiladas- Solano le ha exigido que aparte a Richard de la dirección artística de la edición latinoamericana de bulevar 21. Richard es una persona que no siente mucha simpatía por mí, y que cada vez que me ve me trata como al felpudo de la entrada y además es el autor de ese mote que utilizan él y Barbie Cerebro de Lenteja, “Moscorrocio”, pero no me gustaría estar en la piel de mi jefe. Al fin y al cabo son amigos y comenzaron a trabajar juntos en la revista. Y ahora mi jefe tiene que apartarle de su proyecto. A eso es a lo que antes me refería, llegar a lo más alto no es un camino de rosas, significa tomar duras decisiones que van en contra de nuestro corazón, dejar a nuestros amigos por el camino, y cuando llegas a la cumbre estás más solo que la guinda de un pastel de cumpleaños. Así que, a pesar de que Barbie “Cerebro de Lenteja” y la ex prometida de mi jefe me acusen de ambiciosa, ese es un lugar en el que no me gustaría estar. Yo soy más feliz siendo una más en la revista, disfrutando de la amistad de las chicas del club de los corazones solitarios. Gracias a una de ellas, Elena, he conseguido que mi amigo Santí haga la suplencia de Chusa como recepcionista de la revista. Estoy muy contenta. Hasta mañana, feonautas.
Una fea del montón.
