Viernes 29 de diciembre
Queridos feonautas:
Hoy es un día en el que todo el mundo mira hacia atrás y trata de reflexionar sobre lo que ha sido el último año. Para mucha gente muy pocas cosas habrán cambiado pero para mí el último año da para escribir la segunda parte de Guerra y Paz y para que corran litros de tonner de impresora. Hace un año yo era una licenciada en Economía con un título de “master empresarial” cogiendo polvo en la pared y mis únicas ocupaciones eran cuidar de la casa, tratar de que el pescadero no me colara una dorada de oferta con los ojos amarillos en la cesta de la compra y acompañar a mi padre a las partidas de petanca con sus amigos. Con 27 años tenía más telarañas que la momia de Tutankamon y lo que es peor ninguna expectativa de que algo fuera a cambiar. Y sin embargo, en solo unos meses las cosas han dado un giro de 180 grados cartográficos. He encontrado mi primer trabajo, tengo un montón de amigas estupendas en la oficina y lo más importante, me he enamorado de la persona más maravillosa del mundo, mi jefe. Creo que lo mío fue un flechazo pero día a día ese amor ha ido creciendo, en los momentos buenos y en los momentos malos, en los éxitos y los fracasos. Y los hemos afrontado juntos, los dos, él y yo, formando el mejor equipo del mundo.
Ha sido un año increíble y también muy emocionante. Recuerdo las batallas que hemos librado contra el malvado y odioso “Señor Acelga”; aquel día en el que mi padre tuvo los dos pies en la cárcel; los miles de líos en los que me ha metido mi jefe y las veces que le he salvado de la quema en el último instante. Algunos de esos momentos han sido terribles pero en el fondo me han hecho sentirme...viva. Sí, feonautas, a pesar de todos los pesares la vida es maravillosa y tengo muchas ganas de saber que es lo que me depara el próximo año.
Feliz 2007 para vosotros, feonautas, y un pequeño deseo, qué todos podamos ver cumplidos nuestros sueños el próximo año. Hasta el año que viene.
Bea.
