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Diciembre 29, 2006

Viernes 29 de diciembre

Queridos feonautas:

Hoy es un día en el que todo el mundo mira hacia atrás y trata de reflexionar sobre lo que ha sido el último año. Para mucha gente muy pocas cosas habrán cambiado pero para mí el último año da para escribir la segunda parte de Guerra y Paz y para que corran litros de tonner de impresora. Hace un año yo era una licenciada en Economía con un título de “master empresarial” cogiendo polvo en la pared y mis únicas ocupaciones eran cuidar de la casa, tratar de que el pescadero no me colara una dorada de oferta con los ojos amarillos en la cesta de la compra y acompañar a mi padre a las partidas de petanca con sus amigos. Con 27 años tenía más telarañas que la momia de Tutankamon y lo que es peor ninguna expectativa de que algo fuera a cambiar. Y sin embargo, en solo unos meses las cosas han dado un giro de 180 grados cartográficos. He encontrado mi primer trabajo, tengo un montón de amigas estupendas en la oficina y lo más importante, me he enamorado de la persona más maravillosa del mundo, mi jefe. Creo que lo mío fue un flechazo pero día a día ese amor ha ido creciendo, en los momentos buenos y en los momentos malos, en los éxitos y los fracasos. Y los hemos afrontado juntos, los dos, él y yo, formando el mejor equipo del mundo.

Ha sido un año increíble y también muy emocionante. Recuerdo las batallas que hemos librado contra el malvado y odioso “Señor Acelga”; aquel día en el que mi padre tuvo los dos pies en la cárcel; los miles de líos en los que me ha metido mi jefe y las veces que le he salvado de la quema en el último instante. Algunos de esos momentos han sido terribles pero en el fondo me han hecho sentirme...viva. Sí, feonautas, a pesar de todos los pesares la vida es maravillosa y tengo muchas ganas de saber que es lo que me depara el próximo año.

Feliz 2007 para vosotros, feonautas, y un pequeño deseo, qué todos podamos ver cumplidos nuestros sueños el próximo año. Hasta el año que viene.

Bea.

EL PONCHE LISÉRGICO. Jueves 28 de diciembre

Queridos feonautas:

Esta noche he tenido un sueño rarísimo. Yo creo que ha sido culpa del ponche de vino caliente fermentado con orejones y canela que me hizo beber la tía Josefa después de cenar. Mira que le dije que no bebo alcohol... ”Estamos en Navidad”, me contestó y como una no puede negarse a nada con eso de que estamos en Navidad pues tuve que beberme una copita. Qué error. Yo creo que el bebedizo tenía algún tipo de alucinógeno porque veinte minutos después de la primera copa mi padre se puso en un estado de exaltación de los sentimientos paternofiliales y me lleno de besos al mismo tiempo que rascaba una botella de anís; uno de sus primos, que tiene 90 años, soltó las muletas y empezó a bailar el lago de los cisnes, y mi tía Josefa se subió a la mesa y nos enseñó el culo a todos. Yo no sé si fue el ponche lisérgico o la experiencia extrasensorial de la reunión familiar que me fui a mi habitación apoyándome en las paredes para no caerme. Y cuando me metí en la cama los vapores del alcohol hicieron que me durmiera en un momento y comencé a soñar... Yo estaba en una playa del caribe con sus cocoteros y vestida de Tirolesa con zuecos de madera y todo. Empujaba por la arena un enorme y redondo queso suizo lleno de agujeros. No se donde tenía que llevarlo pero el caso es que tenía prisa porque llegaba tarde y entonces un montón de monos aulladores salieron de las cocoteros y empezaron a perseguirme. Querían quitarme el queso. Empujé el queso con todas mis fuerzas y empezó a rodar solo porque de repente estábamos en una cuesta abajo y al final había un acantilado. Ahora lo que quería era detener el queso para que no se cayera al mar. Pero no puede impedirlo y de repente estaba en mitad del mar, como en una especie de iceberg lácteo. El queso se hundió y cuando las olas me llegaban al cuello...el perro de mi tía me despertó lamiéndome en la boca. Que asco.

¿Qué creéis que significa este sueño, feonautas? ¿qué era ese queso? ¿por qué iba vestida de Tirolesa? ¿Alguno de vosotros se ha estudiado a Freud? Bueno, me marcho que unos sobrinos– primos de quinta generación han venido a proponerme una excursión... hasta mañana, feonautas.

Una fea con resaca

Diciembre 27, 2006

A 10.000 KILÓMETROS DE AQUI . Miércoles 27 de diciembre

Queridos feonautas:

Este pueblo está en el más allá. No sólo está lejos y apartado de cualquier lugar civilizado sino que sus habitantes son de otro mundo. Ayer por la tarde mis prima Teresita, la que se casó en verano, que por cierto ya está embarazada de seis meses (aquí pasa algo si las matemáticas no me fallan), organizó una reunión de “toda la gente joven del pueblo” Éramos 11 y eso que consideraban gente joven a los menores de cuarenta y cinco años. El tema estrella de la reunión fue lo del tío Ceferino, el que se fue a Cuba y no volvió. Todos piensan que en la isla le ha debido de pasar algo malo porque el tío Ceferino no se separaría por voluntad propia de sus gallinas. Yo no quise decir nada pero me imagino a que clase de gallinas está ahora alimentando, y no puedo juzgarle porque podría dar un millón de razones por las que una persona normal querría estar a 10.000 kilómetros de aquí. Yo misma estuve a punto de ponerme las botas de nieve y salir a la carretera para volver, a pie o en autostop, a la oficina. Cuento los días, las horas y los minutos que me quedan para volver a verle. Estaba aislada en mi mundo maravilloso e ideal cuando la prima Reyitas me dio un codazo debajo de las costillas que me quitó la respiración y me hizo volver a la realidad. “Prima, no cuentas nada”, me dijo Reyitas. Y ¿qué les voy a contar? Me gustaría decirles que el hombre más maravilloso del mundo me ha besado, que es guapísimo, educado, amable, generoso, de buen corazón y que es guapísimo (eso lo he dicho ya pero no me importa repetirlo), pero no me creerían, pensarían que me lo estoy inventando y se reirían de mi. Y no tengo el cuerpo para nuevas humillaciones y meno de ellos. Me pregunto que estará haciendo él en estos momentos. ¿Estará pensando en mí? ¿Recordando nuestro último momento juntos? ¿Me echará de menos? Y cuando nos volvamos a ver... ¿qué tengo que hacer? ¿Cómo tengo que comportarme? ¿Cómo será nuestro reencuentro? ¿Volverá a besarme? Ay, estoy hecha un lío. Me gustaría tener más experiencia en esto de los asuntos del amor porque la verdad es que no sé que es lo que tengo que hacer. Vosotros, feonautas ¿qué haríais? Se admiten todo tipo de consejos. Hasta mañana feonautas.

Una fea en otro mundo

Diciembre 26, 2006

CALORIAS Y MÁS CALORIAS. Martes 26 de diciembre

Queridos feonautas:

Cinco horas y media en autocar hasta llegar al pueblo de Teruel en el que nació mi padre se me pasaron en un segundo. Tuve suerte y en el vídeo del autocar nos pusieron una película de chinos dando patadas y puñetazos a diestro y siniestro. Esas películas le funcionan a mi padre mejor que una jarra de valeriana, se durmió a los diez minutos y no se despertó hasta que llegamos a nuestro destino. Así pude ir durante todo el viaje pensando en mi amado y en el maravilloso beso que me dio sin que nadie me molestara. Feonautas, si por mi fuera aún estaría pegada a sus labios y habría batido el record guinnes de besos - largos pero el destino hizo la gracia de separarnos justo después y a él le mandó a Mallorca y a mi al mundo perdido. Y aquí estoy, en un pueblo recóndito de la provincia de Teruel compartiendo las fiestas con la familia de mi padre a siete grados bajo cero y con nieve hasta las patillas de las gafas. Desde que llegamos no hemos dejado de comer ni de visitar a los parientes y ambas cosas están íntimamente unidas en un pueblo de 100 habitantes (99 para ser exactos porque el tío Ceferino se marchó en octubre en un viaje organizado a Cuba y todavía no ha vuelto...ni creo que lo haga, la verdad) donde todos son de la familia de mi padre. Tías terceras y cuartas, primos y primas segundas y familiares de quinta generación nos han recibido en sus casas con los brazos abiertos y la mesa puesta y platos rebosantes deJamón de Teruel, morcillas fritas, pastelitos de miel, cuchifrito...y así en un desfile interminable de la gastronomía local. Es como si nos hubieran puesto en régimen de engorde. Si no fuera porque sé que no practican el canibalismo diría que somos el plato estrella de la cena de fin de año. En este Vía Crucis particular y cuando la comida me llegaba a la traquea, lo peor de todo era escuchar: “come más hija que para encontrar un marido tienes que estar bien hermosa”... Hermosa no lo seré nunca pero quizá el hombre de mis sueños, mi jefe, me ponga algún día un anillo en el dedo y diga las palabras “si quiero”... Aunque si sigo comiendo así, en lugar de un anillo mi jefe me va a tener que poner una argolla. Hasta mañana, feonautas.

Una fea en régimen de engorde.

Diciembre 25, 2006

¡¡¡DERRETIDAAAA¡¡¡. Lunes 25 de diciembre.

Queridos feonautas:

¡El viernes pasado mi jefe me besó¡ ¡¡El hombre del que estoy enamorada hasta la médula y al que amo con todas mis fuerzas, me besó¡¡ ¡¡¡A míííí¡¡¡. Me beso, me beso, me beso...podría repetir esas dos maravillosas palabras un millón de veces sin que se me durmiera la lengua. Esta vez no ha sido un dulce sueño, ni producto de mi imaginación, ese beso que todavía me quema en los labios, realmente existió. Fue un beso lento y cálido...un beso de verdad de la buena. ¿Alguna vez os habéis derretido? Yo sí. Ahora sé lo que siente un helado de fresa sobre una acera un quince de agosto a las tres de la tarde, lo que siente un muñeco de nieve cuando se le caen los ojos-botones y la zanahoria-nariz al suelo mientras el calor invade su frío cuerpo y convierte el hielo en agua, lo que siente un glacial del polo en pleno calentamiento terráqueo. Cuando mi jefe tomó mi cara entre sus manos mirándome muy fijamente y acercó sus labios a los míos fue como si mi voluntad sacara la banderita blanca y pidiera la rendición, como si todas y cada una de las células de mi cuerpo se relajaran al mismo tiempo y gritaran hazme lo que quieras porque soy toda tuya... mi amor. Sentí una maravillosa sensación de mareo, las rodillas se me doblaron como si fueran de plastilina y estuve a punto de desintegrarme o de convertirme en estado gaseoso y ... ¿cómo llegamos hasta ese momento? Es un cúmulo de increíbles casualidades...Gracias a los “duendes” de la redacción acabé en un tiempo record el trabajo castigo que me había impuesto la señorita Cayetana. Después, las chicas del 112 me convencieron de que tenía que cantar en el Karaoke. Yo soy negada para la música, vamos que tengo menos oído musical que una tabla de planchar pero bueno, estábamos de fiesta. Iba dispuesta a cantar “hacia Belén va una burra” pero me toco el himno de las secretarias. Si Mocedades supiera que la letra de esa canción se ajusta tanto a mi relación con mi jefe, que parece que la escribieron inspirados en mi vida: “Secretaria, secretaria la que escribe, escucha y calla... casi esposa, buen soldado, enfermera y un poquito enamorada”. Entonces, me di cuenta que sin quererlo casi le estaba declarando mi amor a mi jefe ante toda la plantilla de Bulevar 21. De la vergüenza que me dio salí corriendo hacia el ascensor sin mirar atrás y cuando las puertas estaban a punto de cerrarse entró él y ... lo demás ya os lo he contado...me besó. Podría repetirlo otro millón de veces. Me besó, me besó, me besó…

Feliz Navidad, feonautas. Mañana os contaré mis aventuras en el pueblo de mi padre. Un abrazo muy fuerte.

Una fea feliz.

Diciembre 22, 2006

POBRE MILLONARIA. Viernes 22 de Diciembre.

Queridos feonautas:

El arte de la ingeniería financiera me va a convertir muy pronto en la presidenta de una empresa fantasma y en algo en lo que no se me había ocurrido pensar cuando acepté... seré la dueña de todo el capital de Bulevar 21 y eso significa que seré millonaria¡¡¡... sólo por unos meses... pero millonaria¡¡¡. Y sin que me toque la Lotería (por cierto, suerte a todos los feonautas con el sorteo de hoy). Claro, que no podré ni gastarme un euro y eso supone que aunque en la teoría seré muy rica en la práctica seguiré siendo un pobre secretaria.

Para tratar de calmar a mis neuronas del fregado en el que las he metido me propuse ocuparme de cosas más mundanas. Las chicas del 112 han decidido organizar una fiesta de Navidad en plan “a pachas”, es decir, que cada una de nosotras va a aportar una cosa a la fiesta: unos canapés, unas tortillas de patata...un karaoke. La señorita Cayetana, no faltaría más, se opone a que se celebre la fiesta. ¿Y qué más le dará a ella? Al fin y al cabo no nos vamos a gastar ni un euro de la revista. ¿es que no quiere que la “chusma”, como dice su intimisisima amiga “cerebro de lenteja”, se divierta un poco y comparta unos momentos de felicidad después de un año duro y lleno de sobresaltos? Pues no, no quiere y me puso en la encrucijada de defender ante mi jefe el derecho de los trabajadores de la revista a celebrar esa pequeña reunión. Lo hice lo mejor que pude feonautas y me gané la autorización de mi jefe para celebrar la fiesta y la ira de la señorita Cayetana. Y como la ex prometida de mi jefe tiene ese punto de soberbia y de orgullo en grado superlativo se ha vengado por partida doble. Primero en la reunión de contenidos, en la que me sentí como una cristiana del siglo uno en el Coliseo romano a punto de ser devorada por una pantera negra y otra rosa. Por que no sabéis como me pusieron ella y Don Richard, “escudera, secretaria trepa y metomentodo” fue de lo más suave que me dijeron. Y después de ser humillada convenientemente aún le han quedado ganas de seguir pisoteándome un poco más y me ha puesto un trabajo increíble: transcribir un montón de horas de entrevistas de la revista. Y las quiere para esta misma tarde. No podré asistir a la fiesta de Navidad. Por si acaso ya no puedo escribiros durante un tiempo, (es posible que los dedos se me queden tiesos de tanto darle al teclado del ordenador), quiero desearos una Feliz Navidad para todos vosotros, mis queridos feonautas. Un beso muy fuerte.

La más fea de todas. Bea.

Diciembre 21, 2006

UNA FEA FANTASMA. Jueves 21 de diciembre

Queridos feonautas:

Anoche me metí en la cama con el sushi dándome saltos en el estómago y la propuesta de mi jefe dándome vueltas en la cabeza. No me digáis que pensar en ser la propietaria de una empresa fantasma que absorba el capital de Bulevar 21 no es una idea como para que te quite el sueño. Y claro, no pude pegar ojo en toda la noche. Consulté con la almohada la propuesta de mi jefe y también escuché las opiniones del edredon y las sábanas, pero seguía sin saber que hacer. No dejaba de preguntarme porque me lo había pedido a mi, ¿por confianza o porque no había encontrado a otra pringada que le siga en una locura así?. Me daba mucho miedo asumir esa responsabilidad pero cada vez que recordaba su mirada en el japonés me daban ganas de cruzar el desierto sin cantimplora por él. No quería defraudarle pero por otra parte... una cosa es ser buena y otra ser tonta. Estaba hecha un lío.

Así que al principio decidí que no podía aceptar su propuesta y le dije a mi jefe que no quería esa responsabildad y él...ni siquiera frunció el ceño. Al contrario,
me dijo que estaba deacuerdo conmigo y que nunca debía habérmelo pedido. Eso me dejó la mar de descolocada. ¿Primero me lo propone y después no quiere que acepte? ¿qué había cambiado entre el japonés y la oficina? Gracias a Don Gonzalo y a lo estrechos que son los tabiques en la oficina que descubrí que lo que pasa es que yo soy una de las personas más admirables que conoce, la persona a la que menos le gustaría perjudicar... yo le importo feonautas, ¡¡¡yo le importo¡¡¡. Significo algo para él. Y no ha sido un sueño, está dispuesto a hundirse con tal de alejarme del peligro, no es increíble.. y entoncés decidí aceptar su propuesta... no puedo ver como se destruyen las sueños de mi jefe y permanecer impasible, no puedo seguir lavándome las manos durante más tiempo. ¿Cómo voy a ser digna de su amor si le dejo a la deriva? Tengo que rescatarle aunque eso signifique acabar en el fondo del océano como el Titanic, pero por lo menos acabaremos juntos. Dice el dicho que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, y yo soy esa mujer. Seré la propietaria de la empresa fantasma. Hasta mañana, feonautas.

Una fea... ¿fantasma?

P.D. Aviso para navegantes. Esta tarde de 16:00 a 17:00 os espero en el chat. Podréis hacerme todas las preguntas que queráis y si puedo, os resolveré vuestras dudas. Los feonautas auténticos nos vemos esta tarde. Sincronicemos los relojes. Un beso. Bea.

Diciembre 20, 2006

LA ELEGIDA. Miércoles 20 de diciembre de 2006

Queridos feonautas:

¿Vosotros creeis que las personas tenemos un sexto sentido? ¿algo así como una especie de señal de alarma que salta cuando algo no anda bien o que nos previene de algo que va a suceder?. Pues yo lo tengo. Lo que pasa es que el mio anda con el GPS averiado y me ha mandado a Cuenca cuando yo quería ir a Segovia. Os lo explicaré. Durante todo el día mi jefe y Don Gonzalo se habían comportado de una forma muy extraña. Miraditas, dejaban de hablar cuando yo entraba en el despacho, se me quedaban observando como si hubieran encontrado a los Reyes Magos dejando los regalos en el salón de su casa. Mi sexto sentido me avisó de que algo raro sucedía y que tantos halagos, alabanzas por mi fidelidad y otros agradecimientos varios estaban motivados por una razón oculta. Y entonces, mi jefe me invitó a cenar el y yo solos...sin nadie más, queridisimos feonautas. Estaba temblando de la emoción. Después de organizarle tantas citas románticas con otras mujeres por fin me tocaba a mí. Porque yo tenía la esperanza de que esa cena fuera muy romántica. Y eso era lo que mi sexto sentido me decía que iba a pasar. Error.

Mi jefe reservó una mesa en un restaurante japonés tremendamente lujoso y caro. Estabamos los dos solos en un reservado como una geisha y un samurai y él mirándome directamente a los ojos, sonriéndome, diciendome lo mucho que confiaba en mi... La situación me estaba poniendo tan nerviosa que me puse a hablar sin parar. Que idiota, quedé como una pedante, hablando de cocina y poesía japonesa, y leyendo un haiku que estaba escrito en la pared, haciéndome pasar por una mujer de mundo cuando no lo más lejos que he ido ha sido a Mallorca en el viaje de fin de curso de mi instituto. Creo que le aburrí y para cortar mi verborrea oriental mi jefe me dijo que debía hablarme de algo muy serio. Yo le hubiera aguantado una ponencia sobre las bases de la filosofía existencialista pero de lo que me quería hablar era de otra cosa. A mi jefe se le ha ocurrido crear una empresa fantasma que controle los activos de la revista para eludir el embargo de Diego de la Vega. Es una maniobra poco ortodoxa que raya con lo ilegal pero la situación es tan desesperada que requiere de una acción desesperada. De esa forma todo el capital de Bulevar estará en manos de otra persona y Don Diego no podrá embargar nada. Y entonces, mi jefe me dijo eso de lo que mi sexto sentido había tratado de avisarme: la propietaria de esa empresa fantasma voy a ser yo. Yo soy la elegida para salvar Bulevar 21.

Una fea elegida.

P.D. Mañana, jueves 21 de diciembre vamos a poder repetir la experiencia de encontrarnos en directo en el chat. Espero que haya más orden y concierto que la primera vez. De 4 a 5 de la tarde podré contestar a todas vuestras preguntas, bueno, a las que pueda y me de tiempo, que sólo tenemos una hora. Os espero. Bea.

Diciembre 19, 2006

LA DEUDA. Martes 19 de Diciembre

Queridos feonautas:

El “Señor Acelga” ha comprado a Tamarindo la deuda de Bulevar 21, es decir, ahora estamos en sus manos. Sólo a una sabandija del submundo de las alcantarillas con el cerebro putrefacto se le hubiera ocurrido una maniobra tan siniestra y retorcida. Aunque también es de recibo decir que es una jugada maestra porque si no pagamos esa cantidad, “Mister Acelga” será el único propietario de la revista y habrá cumplido su objetivo de sacar a la familia Aguilar de Bulevar 21. La reunión con mi jefe fue muy tensa y por un momento pensé que acabaría saltando sobre él y dándole un puñetazo. No, no me refiero a mi jefe, sino a mí, porque aunque no soy de arrebatos pasionales y tengo menos peligro que una pistola de agua, yo le hubiera arañado desde la cara hasta las raíces. Sólo de recordar la paliza que le dio a mi jefe es que se me pone la sangre a temperatura ambiente en un horno. Pero, recurrir a la violencia nunca es el camino correcto. Y además no pienso darle esa satisfacción a esa pedazo de verdura. Mi jefe me dijo que debería escribir en una libretita mis reflexiones, como si se tratara de un diario. Dios mío, si él supiera que ya lo hago todos los días en este blog. Espero que nunca le dé por navegar porque sino feonautas sería la mayor humillación a la que podría ser sometida y tendría que desaparecer como el calvo de la Lotería de Navidad. Aunque eso sería imposible, porque no me imagino a mi jefe buscando en Google páginas de feas. No es su estilo.

Hablando de humillaciones, no va a haber fiesta de Navidad para los empleados. Doña Cayetana se ha negado en rotundo aludiendo a los malos momentos que pasa la empresa. Eso si, los directivos se van a cenar al Luxury. Con lo que cuesta el cubierto en ese restaurante yo compraba medias noches para un regimiento. Cada palabra que sale de la boca de la ex de mi jefe dirigida a mí es como una piedra lanzada con mala leche. Me odia, feonautas. Mucho. Y no entiendo porqué. Encima tengo que soportar las burlas de Barbara, la “intimísima” que parece que disfruta con las desgracias de los demás. Todos sabemos que tiene menos luces que una aldea del Congo a las doce de la noche pero es que nunca deja de asombrarme la estupidez y la falta de sensibilidad que demuestra la top model de los paramecios. ¿Alguna idea para hacer que esta mujer se transforme en un ser normal? Se aceptan sugerencias. Hasta mañana feonautas.


Bea

Diciembre 18, 2006

GRATITUD NAVIDEÑA. Lunes 18 de Diciembre

Queridos feonautas:

La Navidad es tiempo de buenos propósitos, de amor al prójimo y de gratitud. Y mi jefe me ha demostrado su gratitud de la mejor forma posible que yo hubiera podido imaginar. Estábamos cenando en casa cuando llamaron a la puerta y en el umbral apareció Don Álvaro con una enorme cesta de Navidad para darnos las gracias por lo que, humildemente, hemos podido hacer por él. Fue una sorpresa tan grande que se me quedó la boca abierta como un escaparate con un trozo de tortilla de patata en exposición. Qué vergüenza feonautas, mi jefe de visita y yo le recibí oliendo a pimientos fritos y con el chándal viejo y lleno de pelotillas. Vamos, que tenía una pinta capaz de desenamorar a un hombre de las cavernas... soy un desastre... la mujer más desastre del planeta. Me dieron ganas de salir corriendo hasta mi cuarto para ponerme algo más decente... lo que pasa es que montando ese numerito sólo hubiera conseguido quedar como una loca y además...desastrosa.

Bueno, da lo mismo la pinta que tuviera yo, porque lo importante es que mi jefe se presentó de improviso en mi casa porque se preocupa por mis sentimientos, incluso por los de mi padre... os lo explicaré. Él sabía que yo estoy un poco triste y también preocupada por mi padre porque el dolor por la ausencia de mi madre se hace en estos días más intenso y ha decidido borrar la Navidad del calendario. Por eso estaba allí, para hacernos compañía en un momento malo. Y lo mejor de todo es que hablando con él consiguió levantarle la moral y hacerle ver que hay que disfrutar del presente, vivir cada día, cada momento y sobre todo rodeada de la gente que te quiere. Mi padre se transformó de una forma tan radical que hasta brindó por la Navidad. ¿No es un hombre increíble?. ¿Qué jefe haría una cosa así por una pobre secretaria? Ninguno.

Y yo haría cualquier cosa por él. Por ejemplo, borrar del mapa a Don Diego de la Vega. El “Señor Acelga” ha comprado la deuda de 10 millones de euros por el incumplimiento del contrato de fusión a Tamarindo. “La Verdura de Hierro” no sabe lo que significan las palabras amor y buenos propósitos, de hecho, estoy segura de que sería capaz de desalojar a la Virgen María y a San José del portal de Belén en Nochebuena. Y eso es lo que quiere hacer con nosotros: Desalojarnos de Bulevar 21. Hasta mañana feonautas.

Una fea llena de gratitud

Diciembre 15, 2006

ACELGAS CON PATATAS. Viernes 15 de diciembre

Queridos Feonautas:

Si me dieran a elegir entre ser la única acertante del sorteo de los euromillones o que Don Diego de la Vega desapareciera de mi vida, probablemente elegiría... elegiría lo de los euromillones y con el dinero haría que el “Señor Acelga” desapareciese de mi vida... sin dejar rastro, como lo hizo la “Mirinda” y los pastelitos “Bucaneros”, que un día dejaron un hueco en las pastelerías y las cámaras frigoríficas de los bares y nunca más se supo de ellos. De momento, no ha abandonado mi vida definitivamente pero por lo menos Don Diego de la Vega ha sido expulsado del Consejo de Dirección de Bulevar 21. Por fin, volverá al huerto del que nunca debió ser trasplantado. Perdonadme la metáfora hortofrutícula pero es que estoy muy satisfecha de que aunque sólo sea por una vez, el bien haya triunfado sobre el mal. Por fin, el causante de todas mis desgracias, el hombre que quisó meter a mi padre en la cárcel, que me chantajeó, que me ha humillado en público y en privado un montón de veces y que ha tratado de torpedear desde el principio a mi jefe ha tenido su merecido. No puedo negar que la noticia me produce una gran alegría, incluso (y esto me da un poco de vergüenza admitirlo) he brindado con mi jefe y Don Gonzalo. No está bien celebrar el mal ajeno, pero como dice mi jefe “hay que ser un poquito malos de vez en cuando”. Quiza por eso del karma, un segundo después, las burbujas se me han ido por otro lado al mismo tiempo que mi jefe me ponía su brazo sobre mis hombros. No creáis que ha sido un gesto muy romántico, más bien ha sido como un detalle de camaradería, como dos jugadores de fútbol que salen del campo después de haber conseguido una victoria en el terreno de juego. Volvemos a ser un equipo... El mejor equipo del mundo. Y con eso, me conformo. Porque cualquier otra cosa... vamos que él sienta lo mismo que yo siento por él, es imposible. Cuando, vosotros feonautas, me escribís que algún día mi jefe se enamorará de mi, sé que lo hacéis sólo por darme ánimos, porque os caigo bien... pero eso es imposible, el corazón de mi jefe está más lejos de mi que el planeta más alejado de la galaxia más lejana. Hoy lo he escuchado de sus propios labios. Aún está enamorado de la señorita Cayetana, todavía la quiere, es la mujer de su vida y va a luchar para recomponer su relación.

En fin, no debo pensar en mí sino en los problemas que se avecinan... no me refiero a los graves momentos económicos que está atravesando la revista con un embargo por el pago de la deuda con Tamarindo sino a la última metedura de pata de Barbie “Cerebro de Guisante”. Ha jugado con la única cosa que la dirección de una empresa no debe jugar nunca: la cesta de Navidad. Esto termina en motín y si no, al tiempo. Hasta mañana, feonautas.

Una fea

Diciembre 14, 2006

ESPÍRITU NAVIDEÑO. Jueves 14 de diciembre

Queridos feonautas:

Hoy me he dado cuenta de que las calles están iluminadas por miles de bombillas, los papa noeles-mimos han ocupado las aceras, los cochinillos sonríen en el mercado de mi barrio al ritmo de “Campana sobre campana” y en la televisión proliferan los anuncios de perfumes, de turrones, de cava y de la lotería. Es decir, estamos en Navidad y a mí casi me ha pillado por sorpresa. Ya sé que habría que estar encerrada en un taller ilegal de costura para no darse cuenta de que los símbolos navideños nos acosan desde mediados de noviembre, pero, ¿qué queréis que os diga?, con todo lo que ha pasado en las últimas semanas no he tenido tiempo de mirar a mi alrededor. Y me he encontrado la Navidad de cara cuando un abeto de plástico de a ocho euros en la tienda de los chinos ha llamado al timbre de mi casa. El abeto de plástico venía adosado a mi amigo Santi, al que le encantan las navidades porque es la única época del año en la que puede comer hasta reventar sin que nadie le diga nada. Ya sabéis como es Santi así que, a pesar de que lo único que quería era descansar un rato, no me ha quedado mas remedio que ponerme a decorar el árbol. Y buscando y buscando entre el espumillón y las bolas de colores que tenía guardadas desde el año pasado he encontrado el adorno favorito de mi madre y me he puesto un poco triste... la echo tanto de menos feonautas...aunque quién está realmente fastidiado es mi padre. Desde que mi madre se fue, esta es una época especialmente amarga para él. No le quedan ganas de celebrar nada, especialmente la Navidad. Supongo, que tendré que “hacer de tripas corazón” y trataré de contagiarle un poco de “Espíritu Navideño”.

Por otro lado, el “Espíritu Navideño” es la única respuesta que se me ocurre a la pregunta de qué hace Barbie “Cerebro de Guisante” viviendo en el apartamento de mi jefe. Lo único que se me ocurre es que Don Álvaro se haya enterado de que ese pobre ser unineuronal no tiene donde caerse muerta y que la misericordia le haya llevado a “sentar a un pobre en su mesa”. Espero que por lo menos con la convivencia se le pegue algo. Ahora tengo que dejaros, feonautas. El Consejo de Dirección de la revista está reunido y ha llegado la hora de saber si “La Verdura de Hierro”, Don Diego de la Vega, nos abandona definitivamente. Hasta mañana, feonautas.

Una fea con pandereta.

Diciembre 13, 2006

MUJERES DE VENUS. Miércoles 13 de diciembre

Queridos feonautas:

¿Alguno de vosotros ha leído un libro que se llama “Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus”? Para los que no lo hayáis leído, es un libro que te ayuda a comprender lo diferentes que somos los hombres y las mujeres y lo difícil que es la comunicación entre ambos sexos. Yo lo leí hace tiempo. Un día se lo encontré a mi amigo Santi escondido debajo de las revistas de informática y los juegos de playstation. Él me dijo que se lo había llevado por error y que no tenía ni idea de que hacía allí, pero estaba mintiendo. Me di cuenta porque las páginas estaban chupadas en las esquinas así que seguro que lo había estado leyendo. Al margen de que a los hombres les da vergüenza admitir que leen esta clase de libros de autosuperación, la conclusión que saqué es que las mujeres somos mucho más inteligentes porque somos capaces de ver la realidad con una mirada mucho más amplia que los del género masculino. Un ejemplo claro lo tenemos en la oficina. La señorita Cayetana le confesó a mi jefe que había descubierto que su hermano, “La Verdura de Hierro”, había saboteado el número de la revista. Y mi jefe, impulsado por su odio y las ganas de destruir a su más acérrimo enemigo, la puso entre la espada y la pared, es decir, la obligó a posicionarse entre su familia y la revista en un hipotético juicio contra Don Diego. La señorita Cayetana no pudo decidir y es lógico. Por muy malo que sea Don Diego de la Vega, es de su misma sangre, y detrás de ellos hay un montón de recuerdos, experiencias comunes y sentimientos que serían destruidos por una decisión así. A eso es a lo que me refiero, los hombres desean cumplir su objetivo, ganar, destruir al enemigo sin pensar en los efectos colaterales de un enfrentamiento. Menos mal que mi jefe recapacitó y le pidió perdón por haberle puesto en una situación así. Porqué mi jefe es de Marte, pero debe ser de los alrededores.

Al final encontré una solución con la que podríamos obtener el mismo resultado, alejar a la “Verdura de Hierro” de la revista, pero sin causar dolorosos efectos secundarios. Con los estatutos de la revista en la mano podríamos expulsar a Don Diego de La Vega del Consejo Directivo. Claro que para eso necesitamos la unanimidad de todos sus miembros y no estoy segura de la posición que tomará la señorita Cayetana. Porque esta es una decisión que se toma con la razón pero en la que también influyen los sentimientos... Yo misma he actuado muchas veces contra lo que la razón me decía que debía hacer y por eso sé que no va a ser fácil. Hasta mañana, feonautas.

Una fea venusiana

Diciembre 12, 2006

MOMENTO POMADA. Martes 12 de diciembre

Queridos feonautas:

Mi jefe es un hombre profundamente bueno y generoso. Me lo ha vuelto a demostrar. Ya sabéis que la relación con su padre nunca ha sido una postal de la familia feliz. Don Álvaro ha soportado que su padre le menospreciara o no le valorara lo suficiente en muchas ocasiones, nunca ha confiado completamente en él, y en última instancia siempre ha estado al lado de “La Verdura de Hierro” , Don Diego de la Vega. Y sin embargo, nada más conocer la noticia del estado de salud de su padre acudió a su lado, a decirle lo mucho que le quiere, lo mucho que desea que se recupere. Muy poca gente haría ese despliegue de generosidad de sentimientos. Yo siempre he sabido que mi jefe quiere a su padre, que lo que más feliz le haría sería que algún día su padre le dijera que “está muy orgulloso de él” y lo hiciera con el corazón. Sinceramente, no podría estar enamorada de mi jefe si no estuviera completamente segura de que es una persona que ama profundamente a sus padres. Eso es muy importante para mi, feonautas. Cuando llegué a mi casa, le di un abrazo enorme para demostrarle lo mucho que le quiero. Todos deberíamos hacerlo mas a menudo. Especialmente, cuando les vemos un poco bajos de moral, como está ahora mi padre. La Navidad va a ser una época muy dura para él. Llenar el vacío que ha dejado la ausencia de mi Madre no va a ser nada fácil. Al menos nos tenemos el uno al otro.

En la oficina he tenido que volver a ejercer de enfermera con mi jefe. Le he tenido que aplicar una pomada por la espalda. No sabéis que momento, los dos solos en el baño y él sin camisa... que vergüenza... aunque la verdad es que si no fuera por estos momentos no podría soportar el día a día de la revista. Agotado el tema de la fusión, mi jefe ha decidido abandonar de forma definitiva sus planes con Tamarindo y dedicar todo su esfuerzo a sacar adelante la revista. Como dice mi padre “la grandeza de un hombre está en saber cambiar de sueño”, sin embargo, mi jefe no ha cambiado de pesadilla. Está obsesionado con la idea de destruir a Don Diego de la Vega. Y creedme, feonautas, una idea como esa deja efectos secundarios. Hasta mañana, feonautas.


Una fea con las manos llenas de pomada

Diciembre 11, 2006

CONTRATO DE ANGEL DE LA GUARDA. Lunes 11 de Diciembre

Queridos feonautas:

Por fin, mi jefe se ha levantado de la cama. No debería haberlo hecho pero tenía una razón de causa mayor: su padre, Don Francisco, ha sufrido un ataque cardiaco y está ingresado en el hospital. La pequeña convalecencia en mi casa se ha terminado. Antes de marcharse mi jefe me ha vuelto a abrazar para agradecerme mis cuidados de enfermera y todo lo que he hecho por él. (Suspiro), Ay, si él supiera que casi me he vuelto adicta al olor del betadine por su culpa y que le hubiera tenido metido en mi cama toda la vida... o hasta que le den las Olimpiadas a Madrid, por lo menos. Después de ese abrazo y de sus palabras y de los momentos de intimidad que hemos compartido durante estos días había recuperado mis ilusiones de que en algun momento mi jefe mirase un poco más allá de mis gafas de pasta y de mi aparato de ortodoncia y se diera cuenta de que un hombre como él puede enamorarse de una mujer como yo. Porque es posible que alguien ese enamore de una secretaria o de una enfermera o de una psicóloga, cuando termina la terapia, claro. Pero, cuando hemos llegado al hospital, Don Gonzalo le ha dicho a mi jefe que yo soy su “Angel de la Guarda”. Y ahí ya la hemos fastidiado, porque los Angeles de la Guarda ayudan, confortan e incluso te quitán el tapón al desague cuando tienes el agua al cuello, pero nadie se enamora de un Angel de la Guarda... pues no, porque para empezar, como nos explicaron en la catequesis, los ángeles no tienen sexo y probablemente pensar algo así sea una herejía. Asesora financiera, secretaria, enfermera, psicóloga o angel, eso es todo lo que llegaré a ser para él. No tengo nada que hacer, feonautas. Y lo he visto muy claro, transparente diría yo, cuando se ha encontrado con la Señorita Cayetana en el hospital y he observado la forma en la que se han hablado y se han mirado. Entre ellos hay una química especial, un algo que nunca podrá tener con alguien como yo. Así que voy a aparcar de nuevo mis ilusiones y volveré a concentrarme en el trabajo. Bueno, eso lo voy a dejar para el lunes, de momento este fin de semana voy a encerrarme en mi habitación y voy a estar hasta el domingo tumbada en mi cama con el frasco del betadine. Hasta mañana feonautas.

Bea.

Diciembre 07, 2006

VERDURA DE HIERRO. Jueves 7 de Diciembre

Mi jefe sigue convaleciente de la paliza recibida tras “el ataque de la verdura mutante”. Yo sé que las lentejas tienen mucho hierro pero de las acelgas no me lo esperaba. El caso, es que los puños del Señor Acelga han dejado la cara de mi jefe como un mapa del Líbano y a pesar de todo yo es que le sigo viendo guapísimo. Tiene el ojo del color de un filete de hígado de vaca y la boca con menos movimiento que el pico de un canario disecado pero no se qué le veo yo que le curaría a besos todos y cada uno de sus moratones.

Es increíble que un suceso tan terrible haya provocado algo bueno y es que entre mi jefe y yo se ha vuelto a reestablecer la confianza. Volvemos a ser un equipo, diezmado, pero un equipo. Y además, mi jefe nunca ha estado tan cerca del círculo más íntimo de mi vida: mi habitación. Las cuatro paredes de mi habitación son las únicas testigas de mis lágrimas más auténticas y de mis más profundos secretos... si esas paredes pudieran hablar... no contarían nada interesante, porque la verdad es que los feos no tenemos una vida propia muy excitante que se diga. Sin duda alguna, es un hito en la historia de esta habitación poder acoger en persona a un hombre tan guapísimo como mi jefe, porque él ya ha estado aquí, pero en mis sueños, como un producto de mi imaginación, aunque, he de confesar, feonautas, que sin el pijama de cuadritos de mi padre puesto. Nunca creí que ese pijama de seis euros en el supermercado descuento le podía quedar tan bien a alguien. Feonautas, reconozcámoslo, a mi jefe le quedaría bien cualquier cosa, hasta un tanga de leopardo... (Suspiro) bueno, corramos un tupido velo. Además, tengo que contaros que entre nosotros ha habido un nuevo “momento roce”. Resulta que mi jefe intentó levantarse y de repente se le doblaron las rodillas y se cayó sobre mi, encima de mi propia cama. No sé como aguantaron el impacto los muelles y no sé como a mí no se me dispararon las horquillas. Ay, la verdad es que me dan unas ganas de secuestrarlo y que se quedé en mi cama una temporadita... En fin, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Ultimas noticias, feonautas. En la revista se ha celebrado una junta extraordinaria de accionistas y mi jefe ya no es el Director General de Bulevar 21. Don Diego de la Vega, “la Verdura de Hierro”, ha conseguido su propósito final. Mañana os seguiré contando.

Una fea sin horquillas.

Diciembre 05, 2006

PARTE MÉDICO. Martes 5 de Diciembre

Queridos feonautas:

Mi jefe se repone entre las sábanas de mi cama de la paliza que le propinó el Señor Acelga. Sus lesiones no son tan graves como me temía en un principio: magulladuras, un par de cortes superficiales, un hematoma en la zona de las costillas y fiebre. Nada del otro mundo comparadas con las heridas que ha sufrido su orgullo y su alma. Su derrota física es infinitamente más pequeña que su derrota espiritual.

Creo que os podeis imaginar, porque todas habréis pasado por malos momentos, que las cuatro paredes de mi habitación me han visto llorar muchas veces, pero nunca, nunca, me habría podido imaginar que también verían llorar al hombre al que amo. Esto me da un poco de vergüenza confesarlo, porque es hablar de la intimidad de otra persona que no soy yo, pero mi jefe... lloró, abiertamente, su fortaleza se quebró y las lágrimas comenzaron a manar de sus ojos como si fuera un niño pequeño. Ver llorar al hombre del que estás enamorada, te rompe el corazón, feonautas. Me costó un imperio contener mi impulso de tumbarme en la cama a su lado y abrazarle. Y lo único que pude hacer fue tratar de calmarle, animarle y esperar a que el dolor y el cansancio acabaran conduciéndole al sueño. A pesar de que a veces pensemos lo contrario, llorar es bueno, es liberador, es, como dicen los psicólogos, terapeútico. Llorar es el primer paso que damos hacia la recuperación y mi jefe ya ha dado ese primer paso. Además, creo que todo lo que ha pasado ha servido para que recupere parte del sentido común que había perdido durante las últimas semanas. Me cogió de la mano (dos veces, dos), me pidió perdón por el trato que me ha dado en las últimas semanas y me dio las gracias por todo lo que había hecho por él. Me hubiera gustado tener el valor para confesarle que por él haría todo y más, porque le sigo amando, más todavía ahora que está vencido y destrozado.

Mientras dormía, estuve pensando que verle ahí, herido y delirando en mi cama era casi como verme a mi misma... su dolor es el mio... todos sus sueños han acabado como esa pelea, enfangados hasta las orejas y yo lo único que puedo hacer es cuidarle. Dedicar todo mi esfuerzo a cerrar sus heridas, tanto las físicas como las otras, y ayudarle a levantarse de nuevo. Hasta mañana, feonautas.

Una fea en cuidados intensivos.

Diciembre 04, 2006

EN EL CHARCO. Lunes 4 de Diciembre

Queridos feonautas:

Hace cinco meses sentí que mi alma se revolvía al ver por primera vez al hombre más guapo del planeta, mi jefe. Después comprendí que esa extraña sensacion que tenía en el estómago cada vez que hablaba con él, que ese calor que me llegaba por oleadas cada vez que me sonreía eran los sintomas de una adorable enfermedad: Me había enamorado de él. Durante todo este tiempo he fantaseado muchas veces con una vida a su lado, le he imaginado besándome, escapando con él, incluso me he imaginado como sería nuestra boda...pero lo que nunca pude imaginar es que la primera vez que sostendría su cabeza sobre mi pecho sería en un charco de sangre y barro. Este es sin duda alguna el momento más terrible de mi vida.

Los acontecimientos se han ido precipitando como imágenes en una película a cámara rápida: la reunión con el banco, la idea de mi jefe de formar una cortina de humo para acelerar la fusión con el grupo Tamarindo, la rueda de prensa... Ya sabía yo que una huida hacia delante, a toda velocidad y sin cinturones de seguridad, siempre acaba con la cabeza rota contra un muro. En nuestro caso, ese muro se llama Don Diego de la Vega. Con una maniobra sucia y rastrera, el Señor Acelga ha echado a pique todos los planes empresariales de mi jefe.

Al ver todos sus sueños machacados en un instante, mi jefe sacó toda la rabia que había acumulado durante meses y se enfrentó con el Señor Acelga en una terrible pelea. Golpes y patadas empezaron a repartirse de izquierda a derecha y cómo no, también hubo para mi, porque en un momento dado y cuando trataba de detener esa locura, el Señor Acelga me arreó un empujón que mis gafas salieron disparadas a cinco metros de distancia. Cuando las encontré entre la hierba, mi jefe estaba rendido a los pies del Señor Acelga y aunque ya no podía defenderse esa sabandija boxeadora le siguió golpeando con crueldad hasta dejarle tendido en el suelo... vencido por su peor enemigo.

Feonautas, con mucho gusto me cambiaría por él, preferiría ser yo a la que hubieran dado la paliza y que no fuera su sangre la que mancha mi vestido.Lo digo en serio. Porque nada, nada de este mundo puede ser más duro que ver al hombre de tus sueños herido, derrotado y totalmente desvalido. Ahora debo cuidar de él, protegerle y llevarle a un lugar seguro. Hasta mañana feonautas.

Un fea en la peor de las circunstancias.

Diciembre 01, 2006

LA MÁQUINA DE LA VERDAD. Viernes 1 de diciembre.

Queridos feonautas:

Yo no sé mentir. La mentira y yo somos incompatibles, como la musica disco y los funerales, como Victoria Beckham y la ropa del Zara o como Barbie “Cerebro de Guisante” y un diccionario...que nos repelemos instantáneamente. Si es que yo no sé mentir, a mi se me nota antes de que abra la boca. Yo sy como una maquina de la verdad de la naturaleza. Que no he sido dotada para engañar a nadie. Mi jefe es el caso contrario, él se mueve entre el engaño y la mentira como un funambulista en un alambre. Ya lo ha demostrado otras veces y seguro que no hace falta que os lo recuerde pero está vez está jugando con fuego, no, con un arsenal de armas bioquímicas. Tendríais que haber visto la tranquilidad que demostró en la reunión con el director de nuestra principal entidad financiera, una sangre más fría que la de un lagarto de V. Estoy segura de que hubiera sido capaz de pasar el polígrafo sin que le subieran las pulsaciones a 140. Y le engañó, o al menos le hizo creer que la situación económica de la revista no es la que es. Lo peor de todo es que me encargó el trabajo sucio de apoyar con cifras sus mentiras y realizar un balance de cuentas que es pura fábula. Sinceramente, esto no es maquillar una crisis, es hacer una cirugía completa. Traté de impedirlo con toda mis fuerzas porque sé que, como decía mi madre, la mentira es como una manta muy corta que nunca te tapa los pies y siempre tienes frío. Y la verdad, feonautas, yo prefiero dormir bien por las noches. Pero, mi jefe fue inflexible y me obligó a hacerlo con un argumento que no pude obviar: de este fraude dependen los trabajos de muchos de mis amigos y compañeros de la revista. Sin embargo, mientras hacía el falso estado de cuentas no dejaba de preguntarme si al final sería peor el remedio que la enfermedad. Y como me temía... lo fue. La mentira tiene las patas muy cortas, otra frase de mi madre, y el director del banco se ha enterado de que todo es puro artificio y nos ha retirado su apoyo y lo que es peor...todo el dinero del crédito. Es la ruina. La revista, mi jefe y yo misma estamos a punto de irnos por el agujero de desagüe

Feonautas, esta tarde a las 16:00 horas podremos chatear en directo...y si alguien tiene un solución o una idea para sobrevivir a todo este embrollo, por favor, que se la vaya apuntando.

Un saludo desesperado de Bea.

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