MAYORÍA ABSOLUTA. Jueves 31 de mayo
Queridos feonautas:
Siempre he pensado que lo único que hace falta para defender una idea es un buen argumento. Tenía a todo el mundo en mi contra: a los “Superestupendos” con un plante en toda regla y a mi ex jefe dando una nueva muestra de su natural inmadurez diciéndome que si quería sacar adelante el reportaje de “Mujeres de Verdad” lo hiciera sin su colaboración. Una vez más desafió mi autoridad y me retó a que convenciera a los “príncipes del glamour” de que darle ese giro a la revista es una buena idea.
Dudé, pensé que me estaba equivocando, que las costumbres sociales están muy arraigadas y que a lo mejor estaba siendo una especie de Quijote luchando contra molinos de viento representados por enormes mujeres siliconadas de cuerpos 10. Pero fueron los cientos de mensajes de lectores y lectoras que llegaron a la página web de la revista los que me hicieron darme cuenta de que “Mujeres de Verdad” será un éxito. Y con la fuerza de toda esa gente decidí que iba a convencer a la otra ex de mi jefe, la señorita Cayetana. He de confesar que tuve la suerte de contar con la inestimable colaboración de mi amigo Santi. Fue a él a quién se le ocurrió hacer una encuesta en la página de internet sobre lo que pensaban nuestros lectores sobre la nueva línea de contenidos de la revista y mi apuesta por “Mujeres de Verdad” ganó por amplia mayoría. Por Mayoría Absoluta. Aún así, lo que decantó la balanza a mi favor fue que la otra ex de mi ex amado jefe recibió una llamada de la directiva de una importante empresa ofreciendo una inversión de publicidad si apostábamos por mujeres de carne y hueso en lugar de por la dieta de la alcachofa. Cayetana decidió tragarse el orgullo y reconocer que el numero es una buena idea desde el punto de vista económico y también desde el editorial. Admitió su error y aunque no lo creáis me felicitó.
Aunque como en las elecciones siempre hay gente que se niega a admitir el resultado. A mi ex le sentó fatal que hubiera logrado convencer a su otra ex y me lanzó una de esas miradas que matan. Y después me persiguió a mi despacho gritando que porque le trato así, que porque le humillo si el me amaba... algo me hizo click en algún lado de mi cerebro y le solté a la cara que conozco la verdad, que sé que lo nuestro fue una mentira, una farsa tan grande como la empresa fantasma. Se le quedó la misma cara que a un político con resaca electoral. Hasta mañana feonautas.
Una fea con mayoría absoluta
