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Octubre 31, 2007

DESPEDIDA Miércoles 31 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

¿Cómo es posible que, después de lo que ha pasado entre nosotros, mi último pensamiento del día sea para el innombrable? Por más que intento olvidarme de él, por más que procuro borrarle de mi mente, siempre vuelve a aparecer, como la llama de una vela de cumpleaños imposible de apagar. Por más que soplo y resoplo, lo único que consigo es agotarme, pero nunca logro extinguir ese fuego que me va quemando más y más. ¿Cuándo lograré sacarlo de mi cabeza, feonautas? Ni siquiera tener al Cara Acelga metido todo el día en el despacho es distracción suficiente para olvidarme. Mi ex sigue estando presente allá donde vaya. Viene conmigo, como si fuera una especie de espinilla inherente a mi cuerpo. Pero ahora debo dejarlo a un lado, y centrarme en combatir a Don Diego, con espinilla o sin ella. Y más después de lo que se ha atrevido a hacer hoy. La maldad de este ser tan mezquino ha tocado fondo. Don Francisco ha estado a punto de morir a causa de su delicado corazón, y la rata engominada, mirando. Le faltaba el cubo de palomitas. Menos mal que he llegado a tiempo para entregarle sus pastillas a mi ex suegro. No quiero ni pensar lo que habría pasado si me llego a retrasar unos minutos…

Pero lo peor no es el estado de salud de D.Francisco, sino su estado emocional. Está exhausto de tanto pelear por su empresa. A tal punto llega su agotamiento, que ha llegado a decir que no le importaría morir, que con las acciones de Bulevar en manos de Don Diego todo está perdido. Mi ex suegro ya no tiene ni salud, ni energías para seguir luchando. Por eso ahora más que nunca me siento obligada a poner toda la carne en el asador. Tengo que demostrar que en el mundo existe un orden natural en el que la justicia triunfa sobre la inmoralidad y la sinrazón. Y estas ideas me han costado, una vez más, el enfado de mi padre. Parece mentira que sea él quien me inculcó todo lo que sé, porque nunca me apoya cuando tomo este tipo de decisiones. Afortunadamente, después de montar en cólera, ha venido a disculparse (cuánto bien ha hecho Carol en esta casa…), ha sabido rectificar después de llamarme soberbia y caprichosa.
Otro que no entiende muy bien mis movimientos es Nacho. Le preocupa lo que me pueda pasar, pero yo preferiría que me animara. Sobre todo después de que Don Diego haya tomado la decisión de despedirme. Hasta mañana feonautas.

Una fea despedida.

Octubre 30, 2007

BEA SIN MIEDO Martes 30 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Al fin he conseguido no tenerle miedo a nada ni a nadie. Supongo que después de estar entre rejas durante un tiempo, he aprendido que en la vida hay que luchar por lo que uno cree, cueste lo que cueste. Mi trabajo en Bulevar ha costado mucho, y por eso mismo, por todo lo que he perdido por el camino, debo seguir luchando. No es el momento de parar, no. Si lo hiciera, ¿de que serviría todo lo que ya he conseguido? Mi amigo Nacho dice que no entiende mi afán por seguir adelante con todo esto, que no entiende qué gano luchando contra el insufrible de Don Diego. Pero, feonautas, no se trata de ganar, sino de no perder. Ni la dignidad, ni la autoestima, ni los principios que me inculcaron desde que nací. No puedo ignorar aquello en lo que creo o mi vida se convertiría en una existencia hueca, sin sueños, sin motivaciones... Por eso si el Cara Acelga quiere capitanear este barco, no será a base de extorsiones y amenazas, será con el apoyo de la junta. Porque mientras una servidora, esté entre las filas de Bulevar, las cosas se harán como se deben hacer.

La noticia de mi retorno a la empresa, le ha caído como un jarro de agua fría a Santi. Entre Nacho y él han tratado de convencerme de que en Bulevar ya se han aprovechado de mí lo suficiente, pero si Diego se hace con el trono tendrá consecuencias nefastas para todo el mundo. Se pondría a despedirnos a todos, uno por uno. Y después hundiría la revista hasta la capa más baja del subsuelo. Además, ¿en qué nos convertiríamos si nos doblegáramos ante sus chantajes? Llevo tanto tiempo luchando contra las iniquidades de este lugar, que si ahora dejara de hacerlo, no tendría ningún sentido. Todos mis esfuerzos se deslizarían por la boca de algún retrete sucio hasta desaparecer. Y probablemente yo iría detrás. Me vería envuelta en un remolino de agua que iría bajando y bajando por el cuerpo del inodoro hasta que me terminara tragando por completo. Pero si algo he aprendido durante este tiempo en lo calabozos, es a no permitir que nadie me pisotee. No pienso dejar que nadie vuelva a machacarme nunca. Ni siquiera la rata inmunda de Don Diego. Él menos que nadie. Y por eso mismo no he tenido ningún reparo en bajar sus caros zapatos italianos de la mesa de mi ex amado ex jefe. Si realmente pretende convertirse en el director de la revista, que comience comportándose como tal. Mi ex tendrá muchos defectos pero jamás perdió la compostura en su mesa de trabajo. Hasta mañana feonautas.

Una fea sin miedo


Octubre 29, 2007

UN DÍA RARO Lunes 29 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Hoy está siendo un día muy raro. En el desayuno, mi padre me ha propuesto irme de compras con Carol para dejar atrás todos los malos momentos que he pasado últimamente, sin embargo, y a pesar de que me parecía una idea tentadora, porque nadie mejor que Carol para renovar mi armario, he tenido que dejarlo para más adelante. Hoy, mi cometido era, en un principio, el de aparecer por Bulevar 21 para despedirme de todo el mundo y presentar mi cese en la empresa, que después de tanto follón, no pensaba que les fuera a pillar muy desprevenidos. Sin embargo, ha venido Sandra a verme y se ha quedado a cuadros cuando le he contado mi decisión. Ella se ha quedado a cuadros con mi decisión, y yo a rayas con la suya. Se marcha. Por lo visto Don Diego amenaza con obstaculizar la adopción de Paula si su hermana no le cede sus acciones de la empresa. No sé qué estará tramando el cara acelga esta vez, pero no se va a salir con la suya. No mientras yo, Beatriz Pérez Pinzón, pueda seguir defendiendo la revista. Por que ahora soy directora adjunta, y bien que se lo he hecho saber a Don Diego, entregándole una de mis nuevas tarjetas de visita. Tarjetas que mi ex amado ex jefe encargó poco antes de que me detuvieran. Mi padre se va a llevar un disgustazo con mi reincorporación en la empresa, pero no puedo dejarles en bragas. No hasta que el cara acelga no encuentre otra cosa con la que entretenerse.

Volver a Bulevar 21 después de todos estos días ha sido extraño. Sabía que ni mi ex amado, ni Sandra iban a estar allí. De hecho sus despachos van a estar desiertos durante un tiempo. No sé si me acostumbraré. El innombrable era la razón por la que yo me levantaba cada mañana, la razón por la que me dejaba la piel en la revista, me gustaba estar junto a él, codo con codo, trabajando hasta el anochecer. Pero ahora tengo una gran responsabilidad: evitar que la empresa caiga en manos de Don Diego, y pienso hacer todo lo que esté en mis manos para salvarla. A mi amigo Santi le parece que estoy mal de la cabeza, cree que debería alejarme de todo este embrollo, que ya me mojé bastante antes de ir al calabozo, pero no puedo dejarles tirados. No ahora.
Pretendía hacer una entrada discreta en Bulevar, pero mi llegada ha terminando convirtiéndose en un auténtico circo. A Puri, la nueva recepcionista, le ha faltado coger un megáfono y dar una vuelta por toda la manzana para anunciar mi llegada. Me he reencontrado con las chicas, al fin. Pero apenas he tenido tiempo de charlar con ellas porque sabía lo que me esperaba en el piso de arriba. Después de coger ése ascensor que tantos recuerdos me trae, he terminado en el despacho de mi ex, dejándole las cosas claras al cara acelga. Espero que no me ponga las cosas demasiado difíciles. Hasta mañana feonautas.

Una fea con las cosas claras.

Octubre 26, 2007

NI CONTIGO, NI SIN TI. Viernes 26 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

He descubierto que hay algo mucho peor que estar triste, y es tener que ocultar mi propia tristeza. Acabo de librarme de la cárcel y debería estar celebrándolo por todo lo alto. Mi padre ha preparado una receta especial, lenguado al cava. Santi me ha hecho una pancarta gigante de bienvenida y Nacho ha traído una botella de vino bueno. Debería estar feliz, contenta de estar así. Y realmente es un momento exquisito, estar rodeada de mis seres queridos. Es como subir al cielo después de esa existencia sin esperanza a la que te condena estar encerrada en entre cuatro paredes. Es una sensación horrible que no le deseo a nadie, ni siquiera al innombrable. Pero por eso mismo me encuentro tan triste, porque sé perfectamente lo que mi ex amado está sufriendo. No puedo sacarme su imagen esposado de la cabeza. Mi cuerpo me pide volver a verle, no quiero que ése sea mi último recuerdo de él. Como si fuera un vulgar preso. A veces dejo volar mi imaginación e incluso lo veo con el pijamita de rayas y encadenado a una bola de acero. ¿Por qué no puedo disfrutar ahora de mi libertad? ¿Por qué tengo que pensar en él constantemente? Pensé que decirle adiós, me libraría de esas cadenas invisibles que me atan a él como si fuera una especie de cordón umbilical. Pero no ha sido así. Sigo pensando en él día y noche. En cada momento.

Y es que no puedo sacarle de mi cabeza. El innombrable siempre ha estado ahí. Desde hace más de un año ha formado parte de mi vida. Era la razón por la que me levantaba cada mañana, la persona por la que pegaba un salto raudo de la cama cuando sonaba el despertador, el motivo por el que llegaba puntual al trabajo. Ahora sin embargo todo será diferente, tendré que buscar otro trabajo, otro innombrable y por qué no, otro despertador. En definitiva, lo que se presenta ante mi es un cambio de vida radical. Ya no podré ver a las chicas, ni volver a ser directora de una empresa en mi vida. Y teniendo en cuenta que en mi nuevo currículo figura mi estancia de formación en el calabozo de los juzgados, supongo que el puesto mas elevado que encontraré será el de pedir una limosna en la puerta de la iglesia. O quizá alguna mafia de rumanos me contrate para pedir dinero por las calles fingiendo que soy sordomuda. ¿Cómo lo harán? El caso es que no me gusta nada la vida que se me presenta. Y menos aún la del innombrable, porque aunque me haya tratado de convencer a mí misma de que ya no siento nada por él, aunque me haya empeñado en borrarlo de mi mente y de mi corazón, el sigue ahí. Como una mancha de alquitrán, imposible de borrar. Hasta el lunes feonautas.

Una fea manchada

Octubre 25, 2007

LA MUJER MÁS TRISTE DEL MUNDO. Jueves 25 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Hoy ha sido el día más feliz de mi vida, pero al mismo tiempo el más triste. Al fin he salido a la calle, he sentido el calor del sol y la opción de caminar más de los tres metros seguidos que había entre una pared y otra de mi celda. Nada más salir al exterior me han entrado ganas de saltar, de reír, de bailar, de tocar la pandereta, de hacer un striptease… Estaba tan feliz, que habría hecho cualquier cosa, incluso invitar al juez a comer a mi casa. Hacía tanto que no disfrutaba de mi libertad, que siento que ahora no sé ni cómo usarla. Puedo hacer lo que quiera y donde quiera. Ahora entiendo por qué algunos presos reinciden en sus delitos cuando salen de la cárcel. Por que te viene todo de golpe, y es una sensación tan inmensa que no sabes por dónde cogerla. Es la misma sensación que tienen los cantantes cuando llegan a la cima. Que parece que lo tienen todo y sin embargo, una vez llegan ahí arriba lo único que hacen es caer y caer hasta colarse en un profundo hoyo. Pues esto debe ser parecido, pero sin caerse al hoyo. O al menos eso espero. Menos mal que Nacho a estado a mi lado en todo momento, porque si no me habría dedicado a abrazar a cada uno de los guardas del juzgado, uno por uno, conforme fuese saliendo. Necesito descargar mi adrenalina, y qué mejor que un buen grito de libertad, como en las películas. Y es lo primero que he hecho al salir del juzgado, estirar los brazos hacia arriba y hacia los lados, como si con eso pudiera abarcar el mundo entero. Es una chorrada, pero si alguna vez vais a la cárcel o como es mi caso, al calabozo, sentiréis la inmediata necesidad de estirar vuestros brazos al salir. Estirarlos y tocar el aire. Olerlo. Sentirlo. Y es que el aire que se respira allí dentro no tiene nada que ver con el que comparte el resto de la humanidad.

Feonautas, vuelvo a ser libre, vuelvo a poder comer lo que quiera, donde quiera y a la hora que me dé la gana. Al fin puedo ducharme tres veces en un día o ver la tele hasta las tantas. Qué digo, con ver la tele me basta. Puedo hacer todo lo que se me antoje sin pedir permiso, sin que el guarda tenga que abrir mi celda y acompañarme a todas partes como si fuera una mochila. Porque en el calabozo dejas de ser una persona para convertirte en un pack. Sin embargo hay algo que no voy a poder hacer aunque me convierta en la persona más libre del mundo. Amar. He visto al innombrable esposado, lo trasladaban a prisión. Y me he sentido la mujer más triste del mundo. Del universo. Ahora preferiría estar en mi celda, apartada del resto del mundo, para no tener que fingir que vuelvo a ser feliz. Hasta mañana feonautas.

Una fea tristísima

Octubre 24, 2007

HASTA NUNCA. Miércoles 24 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Al fin me han soltado. Ni condicionales ni permisos especiales, vuelvo a ser libre, como antaño. Aún no he salido a la calle, aún no he visto los rayos de sol, ni siquiera he sentido la brisilla del aire, pero me siento libre. Y es que la sensación de libertad es mucho más fuerte que la libertad en sí. Aunque no puedo decir que me sienta libre en todos los sentidos, porque una parte muy importante de mí se queda en los juzgados, sí, feonautas, el innombrable. Sólo un milagro puede sacarle de allí, y aunque me haya hecho a la idea de que entre nosotros todo ha terminado, cada vez que pienso que no lo volveré a ver un punzón gigante atraviesa mi corazón. Creo que de tanto pincharlo se ha convertido en una especie de esponja, que ya ni siente ni padece. Pero aún se me parte. Y se me parte de pensar que él está dentro y no va a salir. Necesitaba hablar con él, necesitaba dejarle claro que yo no le delaté, que no declaré en su contra, y le he pedido a Nacho que me consiguiera una visita. Y ahí estaba él, en su celda, tumbado en su cama, desesperado, contando los minutos que quedaban para su traslado a prisión. Feonautas, después de tantos días sin verle, casi me mareo de la impresión. Sigue igual de guapo que siempre, a pesar de las ojeras y la cara de acelga que se le ha puesto. Pero he sido fuerte y le he dicho todo lo que pretendía decirle. Yo no declaré contra él, yo nunca le traicioné. No sé si necesitaba que lo oyera de mis propios labios, o si lo que realmente necesitaba era verle, pero ya está todo dicho.

Mi ex amado quería tocarme, quería abrazarme y besarme, pero no le he dejado. No puede seguir con sus artimañas incluso dentro de la cárcel, no es justo. Me ha pedido perdón y me dice que me quiere, que me lo jura. ¿Pero de verdad en eso consiste amar? ¿En salir pitando a la primera de cambio y abandonar a tus seres queridos? Si eso es el amor, ojalá mi corazón esté desierto hasta el final de mis días. Lo único que el innombrable ha conseguido ha sido destruirme poquito a poquito. Su amor ha fluido por mis venas como si fuera un líquido corrosivo que se ha ido comiendo todas mis esperanzas, y mi alegría. No puedo más. No puedo seguir así. No quiero volver a verle nunca. Esta vez lo digo de verdad. Y también se lo he dicho a él. Mi despedida no es un hasta luego, es un adiós. Un hasta nunca. Un para siempre. Y sé que este es el peor momento para decirle algo así a una persona a punto de ingresar en prisión, pero es mi última oportunidad. Si no me despido de él hoy, ya no lo haré nunca. Hasta mañana feonautas.

Una fea que se va

Octubre 23, 2007

LLAMAMIENTO A LOS CIENTÍFICIOS. Martes 23 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Dios le da pan al que no tiene dientes. Eso es lo que ha dicho Sandra cuando le he contado que aún amo a mi ex jefe. Y es que por mucho que lo intento, por mucho que me concentro en intentar declarar contra él, no puedo. No puedo y no quiero. Entiendo que mucha gente no lo comprenda, pero es mi decisión. Le he dado tantas vueltas que sigo pensando que en lugar de la cárcel me van a mandar al manicomio. No sé si me entendéis, feonautas, pero no soportaría ser la responsable de su encarcelamiento, lo merezca o no. Soy incapaz de traicionar mis sentimientos, a pesar de haberlo intentado con todas mis fuerzas. No puedo. Sandra y Nacho me presionan, tratan de hacerme entrar en razón, pero no es suficiente. La decisión tiene que llegar de mi corazón, y si alguna vez ha logrado recorrer todo el camino hasta mi cabeza, nunca ha sido lo suficientemente fuerte para permanecer en mis pensamientos más de dos o tres segundos. Mis ideales la han sacrificado en el acto.

Me ha alegrado mucho la visita de Sandra, la he abrazado tan fuerte al verla que no sé si le habré roto alguna costilla. El caso es que aunque su visita ha sido maravillosa, al fin y al cabo ni una sola de las chicas ha podido venir a verme, las noticias que traía no sé si son demasiado alentadoras. Sandra quiere declarar a mi favor. Eso sería maravilloso en cualquier otra circunstancia, pero desde mi punto de vista, todo esto se está convirtiendo en una auténtica locura. Si lo hace, si declara a mi favor, la acusarán de cómplice. Y no sólo eso, sino que además, mi ex amado ex jefe se pudriría en la cárcel para siempre. Estoy hecha un auténtico lío. Sé que ahora debería preocuparme por mí y por los míos. Y cuando me refiero a los míos hablo de mi padre, de Carol y, como no, de Santi. Sin embargo el innombrable me tiene hipnotizada, pienso en el por encima de cualquier otra cosa. Lo tengo en la cabeza las veinticuatro horas del día. Al despertarme, a la hora de comer, a la de la merienda, a la de la cena, cuando me acuesto, en mis sueños… siempre está ahí. ¿Qué hago para sacarlo? Ojalá tomándome una aspirina o un paracetamol la molestia desapareciera, pero ya lo he probado y no hay manera. Supongo que durante un tiempo tendré que vivir con ello, o mejor dicho, con él. Espero que los científicos den algún día con la fórmula. Mucho ADN, y mucho genoma humano, pero aún no han conseguido algo mucho más sencillo: borrar de nuestra cabeza aquellas cosas o personas que nos pertuban. Ojalá algún día lo consigan. Hasta mañana feonautas.

Una fea perturbada

Octubre 22, 2007

RESERVADO EL DERECHO DE ADMISIÓN Lunes 22 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Hoy ha pasado lo que llevaba esperando muchísimo tiempo, volver a ver la cara del innombrable. Sin embargo, no ha sido como lo había imaginado. Esta vez mi reencuentro con él no ha sido un fugaz sueño, ni siquiera un recuerdito de mi cabeza. Esta vez, aunque él no estuviera en carne y hueso, su imagen ha sido real. He visto su foto en el periódico. Y para qué negarlo, el color sepia le hace estar aún más guapo de lo que es. Me ha dado un vuelco al corazón cuando mi padre me lo ha mostrado. Hacía muchos días que no veía esa cara, y creía que no volvería a verla jamás. Sin duda para mí, eso habría sido lo mejor. ¡Qué ciegos estamos a veces solo porque no nos gusta ver la verdad! Y el caso es que no lo estamos, sino que fingimos la invidencia con tal de no afrontar las cosas que tenemos delante. A mí me costaba soportar la idea de que mi ex amado me hubiera abandonado, de que todo lo que hizo en su momento fuera una manipulación pura y dura. Sin embargo, mi padre tenía razón. Sale hasta en el periódico. Alvarito viajó de vuelta a España para llenarse los bolsillos. Le pillaron en el aeropuerto con una elevada suma de dinero y un billete de vuelta para la República Dominicana. ¡Y yo mientras soñando que venía a rescatarme! Soy una auténtica mojigata. Y mira que mi padre me lo lleva advirtiendo mucho tiempo. El innombrable es un sinvergüenza, decía, un cobarde. Y como no podía ser de otra manera, parece que tiene toda la razón. Pensar que si no lo hubieran detenido estaría de vuelta con su lacayo, disfrutando de la vida en el Caribe, me repatea. Y es que me juego lo que sea a que ricitos de oro está allí esperándole, porque ya os digo yo que el personajillo es tan cagueta que no se va solo ni a la vuelta de la esquina. El caso es que aquí lo tengo, bajo el mismo techo que yo, incluso compartiendo la sala de interrogatorio, y quién sabe si compartimos también las mismas esposas. Pero ahora no debo pensar en lo que nos une, sino en lo que nos distancia. Tengo que hacer un esfuerzo, empezar a mirarle con otros ojos, con los ojos del dolor y la desconfianza, pero nunca más con los ojos del corazón. Pienso estar en guardia las 24 horas del día. Incluso por las noches estaré en vela para evitar que se presente en mis sueños. Todo esto no habría sido necesario si se hubiese comportado como un hombre de verdad, y no como un roedor de ojos rojos. Feonautas, pase lo que pase, os aseguro que yo voy a poner toda la carne en el asador para que el señor Álvaro Aguilar tenga prohibido el acceso a mi corazón. Me reservo el derecho de admisión. Hasta mañana feonautas.

Una fea con derecho de admisión

Octubre 19, 2007

DE BLANCO A NEGRO. Viernes 19 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Que el tiempo pasa despacio entre rejas es un tópico que para mi cada vez cobra más sentido. A medida que pasan los segundos me aferro cada vez más a la idea de que solo un milagro podría sacarme de aquí. Y es que las cosas no están como para echar cohetes. La única novedad es que por lo visto el innombrable ha vuelto a la ciudad. Lo que no tengo muy claro es por qué lo ha hecho. Según Nacho venía a por más dinero pero… ¿por qué no le hicieron una transferencia? ¿O por qué no viajó alguien hasta la República Dominicana para llevárselo? Habría sido mucho más seguro, digo yo. El caso es que volvemos a estar en la misma ciudad, respirando el mismo aire y compartiendo los mismos rayos de sol. Bueno, eso ya no. Ahora lo que compartimos es el olor a humedad del calabozo, porque por lo visto le han detenido. Le han detenido con cien mil euros y un billete de vuelta al lugar del que venía. Lo que está claro es que este hombre cada vez hace cosas más raras. ¿Cómo he podido ser tan ilusa? Álvaro es un superviviente, un cobarde, va a hacer lo que esté en su mano para salir de aquí y yo me voy a pudrir en la cárcel, pero al menos tengo la tranquilidad de que no soy cómo él.

Lo extraño es que su amiguito Gonzalo no haya aparecido con él. Con lo miedica que es seguro que está refugiado en un resort playero esperando a que el innombrable aparezca con el dinero. Vaya par de personajes. Y yo aquí, metida entre rejas mientras ellos se inflaban a piña colada. De verdad que estoy hecha un auténtico lío, las cosas aquí dentro, entre estas cuatro paredes, se magnifican. Es lo único que puedo decir de esta experiencia, aunque en realidad es que se trata de cosas tan inmensas que no se pueden agrandar más aún. El caso es que cada día me levanto pensando una cosa diferente. Hay mañanas en las que lo veo todo negro y me acuesto viéndolo todo blanco y viceversa. Pero nunca amanezco y anochezco con el mismo parecer. Ayer estaba convencida de que no quería ampliar mi declaración, de que no quería que mis palabras pudieran sonar a venganza, sin embargo hoy todo es bien distinto. Creo que si no me defiendo acabaré mal parada mientras el innombrable disfruta de su libertad riéndose de lo bien que me engañó. ¿Qué debería hacer? Lo de testificar en su contra me resulta horrible, pero quedarme de brazos cruzados es peor aún. ¿Debería esperar a ver cómo reacciona mi ex amado? Ojalá esta situación se solucione pronto porque ya no aguanto más. Hasta mañana feonautas.

Una fea vacilante

Octubre 18, 2007

SOÑANDO DESPIERTA. Jueves 18 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

¿Habéis tenido alguna vez un sueño del que esperaríais no haber despertado jamás? Es lo que me ha pasado a mi hoy. Era tan real que no se sabía si era un sueño o una alucinación. Tenía la impresión de estar despierta, absolutamente consciente de lo que veía y escuchaba. Supongo que el agotamiento puede conmigo y ya controla incluso lo que sueño. Era él. El innombrable. Venía a sacarme de la cárcel y podía traspasar los barrotes sin necesidad de abrir la puerta. Como si fuera un fantasma atravesaba mi celda y me prometía sacarme de allí. Luego me decía que me quería. Supongo que no debí comerme la ensaladilla de la cena. La mayonesa en este tipo de sitios es poco fiable. Sobre todo cuando tiene un aspecto amarillento con grumos, pero a estas alturas de encierro no estoy para hacerle ascos a nada. El caso es que cuando he abierto los ojos, quien se encontraba frente a celda no era el innombrable sino el guarda, quien por cierto tiene mucho que envidiar a mi ex amado. Se pensaba que tenía un mal sueño, pero esto no ha sido un mal sueño, sino la visión más maravillosa que he tenido nunca. Bueno, lo sería si la vuelta a la realidad no fuera tan dura. No solo he sido abandonada y traicionada sino que además, me siento terriblemente sola. Mi ex amado es un ser ruin, egoísta y sin escrúpulos que una vez más me ha mentido convirtiéndome en la persona más infeliz del mundo.

Pero no todo lo que me ha pasado hoy ha sido tan deprimente. También he recibido la vista de Santi, mi mejor amigo. Hacía mucho que no le veía y ha sido una auténtica sorpresa. Que me va a sacar de aquí, dice. Quería testificar ante el juez y contar que él también trabajó para la empresa fantasma. Confesar que le utilizaron de tapadera como director creativo de 21 Servicios Editoriales, pero le he pedido que se frene un poco. Si lo hace, le juzgarán a el también y se convertirá en cómplice de todo esto. Lo único que conseguiría es que nos metieran a todos en la cárcel, uno detrás de otro, como carnerillos de camino al matadero. Los tres en fila: el innombrable, Santi y yo. Menos mal que lo he convencido para que no lo haga. Es un alivio saber que si Santi promete algo, a diferencia de otros, siempre lo cumple. Puedo quedarme tranquila y saber que no va a hacer lo contrario a mis espaldas porque mi amigo es un hombre de palabra. Pero esquivar la cárcel no es el único motivo por el que debe callar. También necesito que esté en libertad, que me ayude desde fuera y sobre todo que ayude a Carol a cuidar de mi padre. El pobre debe estar desquiciado, además no le han dejado pasar a verme desde la vez que me trajo la maleta. Y empiezo a tener papitis, nunca había estado tanto tiempo alejada de mi casa. Lo único que me queda para seguir luchando es pensar que pronto saldré de aquí. Hasta mañana feonautas.

Una fea con papitis.

Octubre 17, 2007

SIN VENGANZAS. Miércoles 17 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

No he podido hacerlo. He tratado de articular su nombre, pero no he podido. Hasta ahora jamás había cedido al estrés y en cuanto el juez ha insistido en que le diera un nombre, el nombre del innombrable, me he desmayado en medio de la sala. Y es que no puedo más con esta situación de extrema tensión. Necesito reposo, el problema es que en esa celda no se descansa nada, es como si tuviera una almohada de piedra bajo la cabeza. Lo primero que voy a hacer cuando salga de aquí es ir a un fisioterapeuta a que me ponga la espalda en su sitio. Pero al margen de eso, lo que yo necesito no es un reposo físico sino una tregua mental. Todo este asunto esta terminando conmigo, con mi cabeza, ya no sé lo que está bien ni lo que está mal. Solo sé que soy incapaz de mencionar el nombre del innombrable, soy incapaz de implicarle en todo este embrollo en el que me veo metida por su culpa. Me siento como si un vampiro hubiera sorbido toda la sangre de mi cuerpo. Apenas me puedo mover y la pregunta del juez no hace más que retumbarme en la cabeza una y otra vez como una especie de pesadilla auditiva.

Mi amigo y, gran abogado, Nacho ha hablado con el juez. Por lo visto está dispuesto a retomar la declaración, pero no estoy convencida. No creo que sea buena idea. Dice mi amigo que si me concentro en responder las preguntas una por una tendré fuerzas. Que si no le tengo miedo al juez lo haré en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, a lo que tengo miedo es a traicionar al innombrable. Quizá muchos de vosotros no lo entendáis pero dejadme que os lo explique. Mi ex me ha mentido y pisoteado tantas veces, que no puedo delatarle. No puede pensar que le he destrozado la vida solo por venganza. Nacho me corrige, dice que se trata de hacer justicia, pero yo no lo veo tan claro. Hay algo dentro de mí, que desde el principio me pedía que no siguiera adelante con la declaración. ¿Quién soy yo para decidir el precio que el innombrable ha de pagar? Allá él con su conciencia. Nacho quiere defenderme y es el mejor abogado que conozco, por eso sé que va a respetar mi decisión. Y mi decisión es que no voy a ampliar mi declaración. Hasta mañana feonautas.

Una fea sin sed de venganza

Octubre 16, 2007

EN BOCA CERRADA… Martes 16 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

En mi vida había estado sometida a semejante presión. Tengo una ansiedad tremenda que me recorre el cuerpo de arriba abajo. Tengo el estómago cerrado y los ojos y los oídos a flor de piel. Cada nueva visita, cada nueva información que recibo necesito digerirla para poder asimilarla, y es que ya empiezo a notar los síntomas del encierro. Creo que me estoy volviendo un poco loca, llevo demasiados días asediada en este horrible lugar, y para colmo hoy he recibido una inesperada visita de Don Francisco. Me pide que aplique mi sentido práctico y mi inteligencia en todo este asunto, aunque, a su juicio, los he perdido por el camino. Si realmente piensa que los he perdido, ¿para qué me pide que los use? El caso es que imagina que voy a implicar a Álvaro en esto, y, para qué negarlo, imagina bien. No es justo que yo pague por su error. Al principio decidí encubrirle, pensé que no sería bueno que todos fuéramos juzgados, pero cada día tengo más claro que mi ex amado no va a volver, que se ha ido para siempre. ¿Por qué iba a ser la cabeza de turco de alguien que ni siquiera se preocupa por mí? ¿De alguien que se ha marchado sin mirar atrás dejándome encerrada entre cuatro paredes? Yo no actué bajo mi propia responsabilidad, no lo hice. Por lo tanto no es justo que me toque pagar por ello.

Según Don Francisco si implico a su hijo en todo este asunto, lo único que conseguiré será destrozar su vida. Pero ¿qué pasa con la mía? ¿A nadie le importa que yo esté aquí dentro? ¿Acaso yo no tengo familia como los demás? Y lo más determinante de todo ¿acaso soy culpable de lo que pasó? Mi ex suegro se empeña en convencerme de que es mejor que yo ocupe el lugar de su hijo en este oscuro calabozo. Claro que lo es, para él pero para nadie más. Sin embargo, por algún motivo que se me escapa, cada vez que este señor habla, logra doblegarme hasta el punto de conseguir lo que se propone. Ahora me chantajea emocionalmente diciéndome que el futuro de la persona que más he amado en mi vida está en mis manos. Que si le delato se pudrirá en la cárcel mientras yo disfruto de mi libertad. Quizá se lo haya buscado ¿no creéis? Quizá el mundo haya decidido hacer justicia y castigarle por haberme abandonado. ¿Pero quién soy yo para tomar una decisión así? ¿Quién soy yo para juzgarle? Tenía la intención de contar toda la verdad tal como pasó, pero cuando el juez me ha preguntado quién me dio las órdenes para hacer esas transferencias no he podido articular palabra. Quizá no esté preparada para enfrentarme a algo así, o quizá simplemente no quiera hacerlo. Hasta mañana feonautas.

Una fea con la boca bien cerrada

Octubre 15, 2007

AJUSTE DE CUENTAS. Lunes 15 de octubre de 2007

Queridos Feonautas:

Debo afrontarlo, no puedo seguir engañándome a mí misma. He vuelto a ser víctima de mi propia estupidez y de las mentiras del innombrable. Pensé que era imposible pero este dolor es más profundo que cuando descubrí que nuestro amor era una burda patraña. Aquella vez me rompió el corazón. Ahora ha triturado lo poco que quedaba de él. Nacho me dice que, dadas las circunstancias, lo más sensato sería ampliar mi declaración. Pero si lo hiciera, mis palabras se convertirían en una venganza. Y aunque él me haya herido de nuevo, yo no voy a traicionarle. Yo seguiré siendo fiel a mis sentimientos aunque haya jugado con ellos. No voy a inculparle, y sé que puedo sonar muy tonta diciendo estas palabras, pero tengo un sentido de la ética muy arraigado y no creo que declarar contra él sea la mejor solución. Nacho insiste en que solamente tengo que decir la verdad, pero si lo hago, dejaría al innombrable atado de pies y manos. Así que hemos decidido que lo arreglaremos a mi manera. Nacho ha aceptado seguir mi plan y conforme lo hacía, un golpe de optimismo se ha apoderado de mi cuerpo y he visto todo claro. He visto el final de todo este embrollo, como si solo me hubiesen acusado de haber robar un chicle en una tienda de golosinas. Pero estoy convencida de que cuando las cosas se hacen bien, terminan arreglándose. Y confío mucho en que muy pronto estaré fuera de aquí.

Sin embargo, quizá me haya precipitado. ¿Y si realmente dijera la verdad? No estaría haciendo nada malo, ¿no? La verdad es que estoy hecha un auténtico lío. ¿Si me ha dejado tirada por qué no iba a contar la verdad? Pensándolo bien no sería una venganza, sino un ajuste de cuentas. Además, Nacho tiene razón. Me ha pedido que lo haga por la gente que me rodea, por Carol, por mi Santi, por mi padre, por él. Ellos sí que me quieren de verdad. Si me encerraran 4 años entre rejas, como me han comunicado, mi padre no lo soportaría. Y dudo que se quedara de brazos cruzados sabiendo que la culpa de todo la tienen mi ex amado y su secuaz ricitos de oro. Esto sí que se convertiría en un auténtico circo romano. Por eso, creo que lo mejor va a ser declarar. Declarar diciendo toda la verdad, lo que pasó, cómo pasó y por qué pasó. La verdad es que el innombrable me ha dejado en la estacada, y hasta ahora no había sido consciente de ello. ¡Otra vez con la maldita venda en los ojos! Lo más humillante es que Sandra le contó a Nacho lo mío con mi ex jefe. Ahí sí que me he sentido ridícula. Lo peor de todo es que sigo sintiendo que Álvaro tiene el derecho de defenderse, de contarnos por qué ha hecho lo que ha hecho. Y parece que la única que hasta ahora le ha concedido el beneficio de la duda he sido yo. Pero me han arrancado el corazón y lo único que me espera es la cárcel. Debería contarlo todo. Supongo que no tengo nada que perder. Ha llegado el momento de ajustar cuentas. Hasta mañana feonautas.

Una fea sin nada que perder

Octubre 11, 2007

GANGS OF BULEVAR. Jueves 11 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Lo de hoy ya ha sido la gota que colma el vaso. He decidido despedir a Leandro, el prestigioso abogado que Don Francisco, mi ex suegro, contrató para meterme en la cárcel. Si, habéis leído bien. Hoy tengo más claro que nunca que ésa era su única intención, deshacerse de la fea y enjaularla en prisión. De este modo su maquiavélico hijo podría disfrutar de su libertad sin temor a ser investigado. El caso es que he tratado de despedir a este hombrecillo sin alma, y me amenaza con que si lo hago, tiraré por la borda todas mis posibilidades. Y me pregunto yo ¿alguna vez he tenido alguna? Me dice que sin él, no lograré lo que busco. Sin embargo, estoy en mi derecho de elegir a mi abogado y lo mejor que puedo hacer es contar con alguien de confianza. Alguien con quien comparto mi amor por la ética y la moralidad. Alguien que no me fallaría ni por todo el dinero del mundo. Ese alguien es Nacho. Me ha demostrado que además de un gran amigo es un gran profesional, y estoy segura de que nadie como él podría defenderme tan bien. Entre los dos vamos a conseguir que esto se convierta en una absurda anécdota que algún día contaré a mis nietos. Si es que alguna vez tengo descendencia, claro.

El caso es que a Leandro le ha sentado como una patada en sus partes más íntimas que quiera prescindir de sus servicios. Me ha llamado Antoñita la fantástica, pero el caso es que después ha intentado comprarme con dinero. No seré tan peliculera si piensa que realmente deben hacerme callar con unos billetes. Dice que Don Francisco es muy generoso y que me compensaría por los daños sufridos. ¿De verdad piensan que voy a aceptar un chantaje? ¿Y con dinero de Bulevar? Llevo un año tratando de sacar adelante la empresa, dejándome le pellejo para que las cosas salgan lo mejor posible, y resulta que ahora me ofrecen una cifra millonaria para cubrir las espaldas al innombrable. Cifra millonaria de las arcas de la revista. Este mundo cada vez está más loco. Lo más fascinante de todo es que Don Francisco, conociéndome, piense que sería capaz de aceptar una oferta así. Pero lo mejor viene ahora. He despedido a Leandro como jamás pensé que despediría a alguien. Le he pedido que no se le ocurra volver a aparecer por aquí. Solo me ha faltado arrancarle los dedos, uno por uno, con un cortapuros, y fumármelos después. Como una auténtica capo. Pero es que la única manera de que esta gente sin escrúpulos te tome en serio es poniéndote a su nivel. Y ahí he estado yo, seca y prepotente. Parece que al fin he descubierto una forma de hacerme respetar, pero no os preocupéis que no me dejaré llevar por ella. Hasta mañana feonautas.

Una fea mafiosa

Octubre 10, 2007

LA CHIVA EXPIATORIA. Miércoles 10 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Existen muchos tipos de soledad pero la que estoy sintiendo ahora es la sensación más profunda y desgarradora que he experimentado jamás. Otra vez traicionada, otra vez sola, otra vez sufriendo por el mismo sinvergüenza. ¿Por qué? ¿Soy tan estúpida como para volver a dejarme engañar? ¿Cómo puede existir un ser tan falso y deslamado como el innombrable? Porque se merece que vuelve a llamarlo así, innombrable. ¿Como es capaz de mentirme una y otra vez? Y me decía que vendría a verme todos los días… ¡Será mentiroso! Según Don Francisco la familia Aguilar nunca abandona a su gente. A Álvaro debieron encontrarlo debajo de un puente porque desde luego no ha tenido ningún reparo en dejarme tirada. Me dice mi ex suegro que le pida lo que necesite, que no dude en solicitar su ayuda. Pero lo que tendría que pedirle es un poco de sinceridad. Aunque ya sé muy bien lo que tengo que hacer, y cuanto más tarde se entere Don Francisco, mejor. Así no tendrá tiempo para actuar. Es muy triste que tu novio te cargue el muerto de ir a la cárcel por algo que no has hecho. Creo que esta vez me va a costar mucho volver a hablarle al innombrable. De hecho no creo que vuelva a hacerlo jamás. Sé que algunos no me creéis, pero os aseguro que al menos ésa es mi intención.

Lo que más me molesta de todo es haberme convertido en el chivo expiatorio de las cuentas de Bulevar. Me imagino a Don Diego, seguido por el innombrable y su amiguito el ricitos, portando mi cabeza en lo alto, como si fuera un sacerdote purgando los pecados de su pueblo sacrificando un cabrito. Además, entre la cabeza del animal y la mía, tampoco hay mucha diferencia. Las gafas, quizá, pero poco más. Así están las cosas, feonautas, de repente todo se ha vuelto en mi contra, vuelvo a ser engañada por mi amado y la gente que me rodea parece trabajar para meterme entre rejas lo antes posible. Tuve que ser muy mala persona en mi vida anterior, porque no me explico las cosas que me pasan. Supongo que es lo de siempre, peco de inocente, o para qué negarlo, de tonta. Dicen que cuando se apunta a la luna, el tonto se queda mirando el dedo. Yo me he dedicado a pensar en mi amado, en lugar de ver lo que realmente tenía enfrente: la cárcel. Otra vez más vuelvo a ser el hazmerreír del personajillo. Y yo sin verlo. Ya me vale, que una cosa es ser miope, y otra hacerse la ciega. Pero me empeño en taparme los ojos con una venda. Debe ser porque en el fondo sigo pensando que es imposible que mi amado haya podido hacer algo así. Y hasta que no lo compruebe, no me destaparé los ojos del todo. Hasta mañana feonautas.

Una fea expiatoria

Octubre 09, 2007

EL ABRAZO DE DON FRANCISCO. Martes 9 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Pensar que en solo unos pocos días estaré cerca de mi amado en París me da fuerzas para seguir adelante y no desfallecer. Porque si no fuera así, si me hubiera abandonado como me han dicho, lo cual me resulta completamente imposible, ahora mismo estaría sumida en la más profunda de las depresiones. Si no ha venido hoy a verme estoy segura de que tendrá una explicación. Y cuando a orillas del Sena me la cuente nos reiremos juntos del malentendido. Solo faltan unos días, muy pocos, para reunirnos y pasar lo que nos queda de vida juntos. Todo eso lo he escrito antes de recibir la visita de Don Francisco, mi suegro. Su aparición lo ha cambiado todo. Cuando lo he visto, he sentido la necesidad de abrazarme a él. Y él me ha devuelto el abrazo. Ha sido como una especie de beso de Judas, pero en abrazo. El abrazo de Don Francisco. Aún no me puedo creer que haya tenido el descaro de venir a verme, fingiendo preocuparse por mí. Le da igual feonautas. Le da lo mismo cómo esté, lo único que quiere es asegurarse de que me tiene controlada. Calladita y obedeciendo las órdenes de Leandro, el picapleitos sin escrúpulos a quien han asignado mi caso. Dice que su hijo está de viaje de negocios. Hasta ahí bien. El problema es que me ha dicho que está en Londres, y yo sé perfectamente que no es allí precisamente donde se ha marchado.

¿Por qué feonautas? ¿Por qué siempre me pasa lo mismo? Me confío de tal manera que acaban dándome gato por liebre, metiéndome la anchoa de mala manera. Ya no significo nada para él. ¿Cómo ha podido cambiar de opinión tan pronto? ¿O es que nada de lo que me dijo en el ascensor de Bulevar era cierto? Mi amado se ha ido, se ha ido para siempre dejándome el corazón roto de nuevo. Y para colmo, su padre no hace más que mentirme una y otra vez. Debe pensar que me acabo de caer de la higuera. Este Don Francisco será un gran hombre de negocios, pero lo de disimular se le da muy pero que muy mal. Supongo que tiene miedo de que delate a su hijo y por eso quiere tenerme cerca. Quiere comprobar con sus propios ojos que me tienen atada de pies y manos. Pero ya está bien de vivir con la venda en los ojos. Ahora que ya soy consciente de lo que está pasando pienso ponerle remedio. Quiero salir del juzgado aunque solo sea para cantarle las cuarenta al insufrible de mi ex. Y digo mi ex, porque a partir de ahora, feonautas, ya no tenemos nada en común. Hemos roto. Se finí. The end. No sabéis que impotente me siento de no poder decírselo ya. En este mismo momento. No quiero que pase ni un segundo más pensando que sigo sintiendo algo por él. Y si tiene necesidad de cariño, que le dé un abrazo a su padre.

Una fea herida

Octubre 08, 2007

LÁGRIMAS DE COCODRILO. Lunes 8 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Al fin he derramado mis primeras lagrimillas en el juzgado. Desde que me encerraron solo había tenido tiempo para pensar y pensar en mi amado. Ni el frío, ni el hambre, ni las ganas de dormir me habían hecho sacarme a mi exjefe de la cabeza. Y si por un pequeño casual mi mente se posaba en otro asunto de manera inconsciente, su imagen terminaba volviendo a plantarse ahí, en la parte predominante de mi cerebro. Y es que todo lo que me rodea me recuerda a él. Hasta los barrotes del calabozo, porque así ha tenido a mi corazón durante meses, enrejado. Pero las cosas ya no son como antes, ahora todo ha cambiado. He recibido la visita de Sandra, bueno de Sonsoles porque venía con su look doméstico, y me he derrumbado. Es como si todo lo que he aguantado estos días, hubiera decidido salir, de golpe, a través de mis ojos. Todas mis dudas, todos mis temores han salido disparados de mi interior en forma de lágrima. De lágrimas densas, de las que resbalan por tu mejilla despacio, con precaución, como si tuvieran miedo a extraviarse por el camino. Lágrimas que si cobraran forma humana serían bajitas y regordetas. Lágrimas que en lugar de agua parecen transportar aceite puro.

Os extrañará, feonautas, que en un abrir y cerrar de ojos mi estado de ánimo haya cambiado como una auténtica veleta. Pero todo en este mundo sucede por una razón, y por lo tanto mi inexplicable desaliento, también. Ver a Sandra ha sido todo un honor, tenía muchas ganas de recibir la visita de una amiga. Sobre todo cuando sabes que es prácticamente imposible, pero como siempre Sandra, se las ha ingeniado para que la dejen pasar. Aquí estoy yo, encerrada por algo que no hice, mientras otros se colman los bolsillos haciendo favores prohibidos. Pero tampoco nos vamos a poner puntillosos porque, sea como sea, me alegro de que la hayan dejado pasar. Le he contado que he vuelto con Alvarito, y no le ha hecho mucha gracia, pero bueno. Supongo que a todo el mundo le cuesta hacerse a la idea de que hemos vuelto después de todo lo ocurrido. Incluso a Nacho, quien también se ha dejado caer por aquí. A pesar de que tenía muchas ganas de verle, no me ha hecho tan feliz el pan que traía bajo el brazo, que no era ni una baguette ni un pan de pueblo, sino una horrible noticia que desearía no haber escuchado jamás. Álvaro y Gonzalito están preparando las maletas para marcharse a la República Dominicana. No sé qué decir. Al principio me ha costado creerlo, él nunca haría algo así. Álvaro me quiere, estoy convencida. Pensaréis que no voy a aprender nunca, que una vez más me está tomando el pelo, pero lo vi en sus ojos. Él me quiere. Y estoy convencida de que es incapaz de abandonarme. Hasta mañana feonautas.

Una fea llorona

Octubre 05, 2007

SOÑANDO CON PARÍS. Viernes 5 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Ya lo dijo Napoleón. París bien vale una misa, y yo añado o tres días de encierro. Cualquier cosa con tal de volver abrazar a abrazar a mi amado. Aunque supongo que nunca dejó de serlo. Todo está en continuo cambio. Es la mejor lección que saco en claro de las ultimas veinticuatro horas. Ésa, y que el amor es el motor del universo y que hace posible que en momentos como éste uno pueda seguir respirando y manteniendo la ilusión. Pueden más las ganas de vivir y disfrutar al ser amado que la pesadumbre de esta celda donde la palabra eternidad se convierte en sinónimo de segundo. Hoy me ha llamado, y me he dado cuenta de que ya es hora de darnos una oportunidad de verdad, aunque me cueste tres días de encierro. Me da fuerzas saber que me está esperando y que piensa venir a visitarme todos los días. Parece mentira que la sala de interrogatorios sea el lugar más íntimo que hemos tenido desde hace meses. Pero la verdad es que para mí se ha convertido en un lugar romántico. Es nuestro pequeño nido de amor. Al menos hasta que me saquen de aquí, entonces nuestro nidito de amor será nuestro hotel en París. Porque ¡nos vamos a París feonautas! Como en las películas. A celebrar nuestro amor por todo lo alto comiendo baguettes, fondue y caracoles. Y por supuesto, celebrándolo con el mejor vino del año. ¡Qué ilusión tengo!

Pero no veré la torre Eiffel hasta que no salga de aquí. Nuestros billetes son para dentro de unos días, y yo sigo entre rejas. Le he prometido a mi amado que haría caso a mi nuevo abogado en todo lo que me diga. Las cosas que me pide son un poco raras, pero supongo que debo confiar en él, al fin y al cabo es uno de los mejores abogados de toda España. Me ha pedido que mienta y que diga que yo fui quien desvió ése dinero a 21 servicios editoriales. Y que lo hice motu proprio, sin ningún tipo de coacción externa. Sin embargo, como bien sabéis, las cosas no sucedieron así. Hay muchos matices personales y emocionales que él no conoce. Pero me ha dicho que si cuento algo nos acusarán por un delito de alzamiento de bienes, estafa y falsificación de documentos mercantiles. Toma ya. Y hablo en plural, porque si cuento la verdad, nos encerrarán a los dos, a mi amado y a mi. El caso es que me han echado el muerto encima, pero no me importa porque eso significa que así evito que mi ex ex novio vaya a la cárcel. Leandro, el abogado, me ha asegurado que en tres días saldré de aquí. No tengo antecedentes por lo que, insiste, no tengo de qué preocuparme. Espero que lo que dice sea cierto. Hasta el lunes feonautas.

Una fea en el banquillo

Octubre 04, 2007

AMIGAS PARA SIEMPRE. Jueves 4 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Entre las películas que me monto en mi cabeza con mi amado, y la cantidad de visitas que he recibido creo que llevo más de 24 horas sin dormir. Pero es que no es para menos. Estar aquí metida y no saber nada del mundo es en cierto modo tranquilizador, nunca había tenido tanto tiempo para mí misma y he decidido aprovecharlo. A pesar de encontrarme encerrada entre cuatro paredes, he decidido ser optimista. Sé que pronto saldré de aquí, así que me tomaré estos días entre rejas como una especie de retiro espiritual. Hace mucho tiempo que no doy un paseo por mis adentros, hace mucho que perdí el norte de mi existencia. Los acontecimientos de los últimos meses han hecho que viva mi vida a matacaballo, sin pararme a reflexionar sobre lo que realmente quiero. Ahora lo tengo todo muy claro. Cada día más. Y parece que eso es algo que no le ha gustado nada a mi padre, que ha venido a visitarme hoy. Le he confesado que sigo amando a Álvaro, que nunca dejé de hacerlo, y se ha llevado un disgusto colosal. Parece que todas sus preocupaciones de verme entre rejas se hayan desvanecido al oír el nombre de mi amado. Para él ése es un problema mucho más grave que mi ex y yo hayamos vuelto. Supongo que tendrá que hacerse a la idea de que Álvaro es el padre de sus futuros nietos. Porque tengo cada vez más claro que nunca, que lo va a ser.

Pero al margen de todo, mi padre es el que mejor conoce las noches en prisión y nadie mejor que él puede entender mi situación en este momento, es un alivio hablar con alguien que realmente sabe cómo me siento, o cómo debería sentirme, aquí dentro. Pero como ya os he dicho mil veces, no estoy mal. Sigo estando en las nubes, pensando en mi amado día y noche. Lo único que me ha hecho bajar los pies a la tierra ha sido la visita de mi padre y la carta de las chicas, de mis amigas de Bulevar. Le han entregado un sobre al nombrable para mí. Ni siquiera saben qué ha pasado pero tienen claro que soy inocente. Es un alivio que tus amigas pongan la mano en el fuego por ti sin necesidad de conocer los hechos. El caso es que las he tenido un poco abandonadas últimamente. Echo de menos aquellos corrillos tan divertido en la cafetería y los 112. Se nota que Chusa ya no está, y que yo no he parado ni un segundo. Porque es lo único por lo que me he distanciado de ellas, ¡por el tiempo! Pero lo primero que voy a hacer cuando salga de aquí, además de abrazar con todas mis fuerzas a mi amado hasta dejarle una cinturilla de avispa, va a ser retomar mi vida social con las chicas de Bulevar. Algo que no debería haber dejado de lado jamás porque las amigas como ellas son para siempre. Hasta mañana feonautas.

Una fea con amigas de verdad

Octubre 03, 2007

ENTRE REJAS. Miércoles 3 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Aquí sigo en los juzgados esperando que alguien me rescate. Y aunque suene cansado, aún no he tenido tiempo de aburrirme. Después de encontrarme con varios rostros famosos, y con algún reportero del Tomate, he recibido la vista más esperada desde que ingresé en este lugar: la de mi amado. Un soplo de aire fresco y esperanza, pero sobre todo un reencuentro a la pasión que dejamos aparcada en aquél ascensor. Y es que no puedo evitar estar pegada a él cada vez que estamos en la misma habitación. Y cuando digo pegada, es literal. Y sino que se lo digan al guarda que me han puesto… que está harto de nuestras carantoñas. Pero a mí me da igual, lo que tengo claro es que después de todo lo que hemos sufrido, al fin nos merecemos pasar juntos el resto de nuestros días, dentro o fuera de la cárcel. Y todo el tiempo que esté con el nombrable quiero aprovecharlo al máximo porque ya es hora de que disfrutemos el uno del otro. Por eso, no me importa nada que me miren con esa cara de desaire cada vez que nos besamos. Está claro que lo que tienen es envidia, y es normal, no todo el mundo tiene la suerte de encontrar a su media naranja, y supongo que vernos a nosotros tan cariñosos les corroe las venas. Pero como dicen en mi pueblo, el que se pica…

El caso es que mi amado ha venido como los Reyes Magos, cargado de sorpresas. Me ha contado, que por lo visto, todo el mundo en Bulevar se está dejando la piel para sacarme de aquí. Bueno, todo el mundo menos Doña Cayetana y Richard, que imagino que estarán creando un nuevo repertorio de chistes en honor a mi detención. Pero lo que me ha dejado pasmada es que Francisco, mi suegro, está metiendo mano en el asunto. Por lo visto está haciendo todo lo posible por evitar que vaya a la cárcel. Feonautas, si esta detención se hubiera producido hace unas semanas mi vida habría sido un auténtico infortunio, pero aquí estoy yo, dando el do de pecho y tratando de superar estos días de la mejor manera posible. Y todo gracias a mi amado novio y compañero. Gracias a él pasar la noche entre rejas no es más que una curiosa anécdota que algún día contaré a mis nietos, nuestros nietos. Pasar la noche en el calabozo ya no tiene importancia porque cada vez que cierro los ojos, ahí está él. A mi lado. Haciéndome compañía en todo momento. Hacía años que no dormía fuera de mi casa, exceptuando aquella temporada que pasé en casa de Álvaro y algún viaje de negocios de Bulevar. Pero esta noche me toca dormir entre rejas y no me importa, porque en cuanto cierre los ojos, sé que estaré muy muy lejos de aquí. Hasta mañana feonautas.

Una fea enrejada

Octubre 02, 2007

UN PASEO POR LAS NUBES. Martes 2 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

Parece mentira que la vida pueda cambiar de un solo plumazo. Tan feliz que estaba yo metida en aquél ascensor con mi amado enamorado (porque me ama, esta vez de verdad) y de golpe y porrazo toda mi alegría se me baja hasta los pies. Dos hombrecillos, que parecían de todo menos policías, me han pedido que les acompañe a comisaría. No, no es que tengan miedo de ir solos, sino que por lo visto estoy acusada de un delito de desfalco. En otro momento me habría dado igual acompañarles, ir a la cárcel, lo que fuera. Pero ése era un momento mágico. Era mi momento con Álvaro, el más bonito que hemos vivido nunca y lo han estropeado. En otras circunstancias habría pensado que se trataba de una broma pero la placa que me han enseñado parecía bastante real. ¿Por qué tenía que ser justo ahora? ¿Por qué siempre que mi vida parece tomar el rumbo que quiero las cosas se tuercen por arte de magia? Es verdad que conocía los riesgos que corría pero no pensaba que el peligro fuera tan inminente. En estos momentos mi cuerpo está en la comisaría, pero mi mente sigue en el ascensor de Bulevar 21. No me canso de recrear una y otra vez la declaración de mi amado. Y lo mejor, es que no puedo evitar esbozar una sonrisilla cada vez que lo hago. Los policías deben pensar que estoy un poco desequilibrada, supongo que soy la primera persona en su sano juicio que sonríe a cuando la detienen. Espero que no lo utilicen como indicio de culpabilidad. El caso es que aquí estoy yo, más sola que la una, y al mismo tiempo, más acompañada que nunca, porque aunque Álvaro no esté presente, es como si estuviera aquí conmigo haciéndome las horas más amenas. A veces creo que incluso hablo con él, será por eso por lo que me miran raro. Pero me da igual, porque yo soy feliz haciéndolo. Y aunque debería estar hundida y con la moral por los suelos me siento la mujer más afortunada del mundo. Nuestra reconciliación ha sido de película. Será por eso que no paro de proyectar el trailer una y otra vez en mi cabeza. Puedo parecer una pesada ¡pero es que no puedo pensar en otra cosa! Imaginaros mi viaje hasta aquí, hasta la comisaría. Montada en un coche de policía y con las sirenas puestas como si fuera una delicuente. Pues aún así, ni las sirenas han desviado mi atención del asunto. Y es que podrán encerrarme en la cárcel todo el tiempo que quieran, pero nunca podrán encerrar mis pensamientos.

Una fea en las nubes.

Octubre 01, 2007

ASCENSOR HACIA EL CADALSO. Lunes 1 de octubre de 2007

Queridos feonautas:

No sé ni por dónde empezar teniendo en cuenta la cantidad de cosas que me han pasado hoy. Si os digo la verdad, debería estar tirándome de los pelos y llorando como una magdalena porque me encuentro metida en un verdadero aprieto, pero por otra parte, me han sucedido cosas tan maravillosas que aún no me ha dado tiempo a bajarme de la nube. No soy consciente del gran berenjenal en el que me he metido, y en cuanto deje de flotar me voy a pegar un buen golpe contra el suelo. Creo que lo más sencillo será comenzar a contar las cosas por orden cronológico para que no se me escape ningún detalle. Para empezar, la junta me ha nombrado directora adjunta de la revista, algo que no habría imaginado ni en mis sueños más ilusorios. Cuando propuse aceptar el cargo a cambio de una mayoría de votos estaba convencida de que estaba cavando mi propia tumba, pero me sentía en la obligación moral de hacerlo. No quería que mi ascenso pudiera parecer un regalo a ojos de algunos, aunque soy consciente de que siempre habrá gente que así lo vea. Pero no me importa porque al menos yo sé que las cosas se han hecho limpiamente. El caso es que esta misma noche Álvaro me ha presentado oficialmente en la fiesta del 30 Aniversario de Bulevar. Al fin una fiesta en la que no hago el ridículo. De hecho, me sentía admirada por primera vez en mi vida. Me han dicho mil piropos y esta vez no parecían hacerlo por compromiso. Y todo gracias a Carol. Nos hemos pegado una tarde de compras a lo Pretty Woman, y ha conseguido encontrar un vestido de lo más apropiado y favorecedor para el gran evento. Lo malo es que cuando me encontraba en lo alto del escenario una ráfaga de estiércol ha azotado mi cara. Efectivamente, era Don Diego. Una vez más metiendo las narices donde no le llaman. Me ha robado mis cinco minutos de gloria tratando de ponerme en evidencia delante de todos los invitados, y lo ha conseguido. Lo único que quería era salir de aquél lugar, y el único medio de transporte era el ascensor. Así que sin dudarlo allí he entrado, en ése ascensor en el que tantos momentos he vivido a lo largo de mi estancia en Bulevar. Y cuando estaba a punto de derrumbarme, cuando parecía que nada en este mundo podía hacerme olvidar el mal trago, aparece él y me dice que me quiere. Feonautas, Álvaro dice la verdad. Me quiere, y yo le quiero a él. Por fin noto en sus ojos esa transparencia que llevo tanto tiempo esperando. Lo amo con todas mis fuerzas y no pienso dejar que nada ni nadie nos separe. Y es que después del beso que me ha dado puedo afrontar cualquier cosa. Hasta la cárcel. Hasta mañana feonautas.

Una fea enamorada

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