ESPERANDO LO INESPERADO Viernes 30 de noviembre de 2007
Queridos feonautas:
Aquí estoy. A pesar del sufrimiento y del daño que el Innombrable me ha causado he tenido la fuerza y la valentía suficientes para acercarme a la cárcel cuando todos los demás le han dejado tirado, incluido su padre. ¿Soy una estúpida? Sé que muchos de vosotros pensáis que si, pero yo creo que me habría sentido peor aún si no hubiese venido. Al fin y al cabo la compasión es lo que nos hace humanos. Además, ¿qué tengo que perder? Entre nosotros hay un grueso cristal que nos separa. No puedo flaquear, la ventana impide que me lance a sus brazos como una niñita desvalida y eso es un verdadero alivio. Además, si me dice algo que no quiero oír no tengo más que darme la vuelta y marcharme. No puede seguirme. No puede seguir hiriéndome si yo se lo impido. ¿Lo veis, feonautas? Estoy a la defensiva y mi ex amado aún no ha aparecido. No paro de pensar en cómo actuar cuando empiece a humillarme pero ¿por qué pienso que va a volver a hacerlo? ¿Acaso es tan horrible como lo pinto? No sé cuál será su reacción al verme hoy aquí, pero teniendo en cuenta que nadie más que Gonzalo viene a verle, supongo que le hará ilusión. No digo que las visitas de Gonzalo no sean placenteras, pero sí algo monótonas.
Parece que tiene algún compromiso porque está tardando en aparecer… Quizá se encuentre mal o a lo mejor está internado en la enfermería. Don Diego me dijo que le dieron una buena paliza y que se encontraba bastante mal. Eso, o que le da vergüenza aparecer con la cara desfigurada. Conforme pasan lo minutos más nerviosa estoy. Es como si fuera a una entrevista de trabajo. Voy concienciada y si nada más llegar me atienden, no tengo ningún tipo de nervio, pero cómo me hagan esperar… Y eso es lo que me está pasando, que la espera está terminando conmigo, con mi autocontrol y con mi calma. ¿Dónde se habrá metido? Que esto es una cárcel, no un centro comercial. No creo que haya muchas opciones… o sí. Alguien se acerca a mí y ocupa su lugar. Pero no es él. Es el carcelero. Esto sí que no me lo esperaba, feonautas: el innombrable ha rechazado mi visita. ¿A qué juega ahora? Hubiera preferido que me hubiese insultado, humillado… ya sabéis, todo a lo que venía preparada. Pero no que me ignorara, eso no lo tenía planeado. Dirán que las mujeres somos complicadas, pero yo a este hombre lo entiendo cada vez menos. Hasta el lunes feonautas.
Una fea a cuadros.
