VACACIONES EN LA NIEVE
Queridos feonautas:
Aprovecho que Nacho está aún durmiendo para escribiros unas líneas sobre mis ajetreadas vacaciones antes de que me vuelva a secuestrar para subir a las pistas de esquí. Sin duda, estas navidades están siendo las mejores de mi vida. Lo más apasionante que había hecho hasta ahora en, en Navidad, era cantar un bingo en el pueblo de mi padre. Y no es que eso no tenga emoción, que tendríais que ver los ojos homicidas de mis tías, cuando alguien les “roba” lo que consideran su premio. La última vez tuve que salir escopetada por la puerta trasera del local para evitar que me lincharan con sus bastones. Y os aseguro que un bastón en manos de una ancianita colérica es una autentica máquina de matar. Pero aquí, en la cabaña más maravillosa y relajante del mundo, los únicos bastones que he visto son los de los esquís. Lejos de mi idea de pasar unas vacaciones tranquilas y relajadas, creo que he recibido más porrazos que en toda mi vida. Tendrías que verme los muslos, tengo tantos cardenales que podrían confundirse con el mapa de carreteras de Europa. Nacho se ha empeñado en que aprenda a esquiar y yo, por no hacerle el feo, he aceptado. Eso sí, paso más tiempo en el suelo que sobre los esquís. Ahora entiendo lo mal que tuvo que pasarlo la Leti en sus primeras vacaciones con el príncipe… Aunque dudo que ella fuera tan patosa como yo, porque aún no he conocido ni a una sola persona que lo sea. No sé si será genético o algo propio, pero no hay forma de mantener los esquís paralelos. En cuanto me descuido una de las dos piernas se me resbala hacia fuera, y termino haciendo lo imposible por mantener el equilibrio, que por supuesto, termino perdiendo tarde o temprano. Pero por lo demás, no me puedo quejar. Cuando llegamos de las pistas encendemos la chimenea, nos acurrucamos en el sofá y vemos películas romanticonas, de las que a mí me gustan. Esto sí que es vida. Sobre todo cuando nieva fuera, que hace que todo sea aún más agradable y te entran ganas de encerrarte en la cabaña durante tres días…
Feonautas, os dejo porque empieza a oler a café y eso significa que Nacho se ha levantado ya. ¡Si es que este chico lo tiene todo! Tendrías que ver los desayunos que me prepara. Ya lo quisieran muchas para ellas, pero la afortunada, en este caso he sido yo. A unos les toca a lotería, y a mí me ha tocado Nacho. Que por cierto, del Gordo de Navidad, ni un céntimo. Espero que vosotros hayáis tenido más suerte. Felices Fiestas a todos. Hasta el año que viene, feonautas.
Una fea torpona y feliz.
